27/01/2010

Argentina

Preparan el traslado del cuerpo de Lucía

No viajaron los familiares de la chica que murió en Machu Picchu. Entre jueves a la noche y viernes estarán en Argentina.

El cuerpo de Lucía Ramallo Sarlo, la turista argentina de 23 años que falleció en el camino del inca, se encuentra en Cuzco donde se le realizó la autopsia para determinar las causas de su muerte.

Luego de los estudios los restos serán trasladados a una morgue de Lima y posteriormente a Buenos Aires. El embajador argentino en Perú, Darío Alessandro, adelantó que "a más tardar estarán en el país el viernes", aunque no descartó la posibilidad de que lleguen mañana jueves a última hora.

Amigos y compañeros de viaje de Lucía fueron quienes identificaron al cuerpo. La chica de City Bell viajaba con un grupo de unas 15 personas.

El cónsul argentino, Gabriel Volpi, contó que los familiares de la víctima no están en Perú y que no es necesario que viajen a reconocer el cadáver. La Cancillería puso a disposición de la familia un pasaje para que lo utilicen en cualquier momento del día. Pero la decisión es no viajar.

El alud provocó la muerte de la joven argentina y la del guía de la expedición, el peruano Washington Huaralla, de 33 años.

Alessandro confirmó que aparte de la muerte de Lucía, dentro del campamento hay tres jóvenes argentinos heridos: Matías Daniel Marino, Andrés Di Gregori y Luz Romina Campos.

El testimonio de la amiga

"Siempre supe lo que había pasado", es la frase que repite una y otra vez Luz Romina Campos, quien desde la Clínica privada Cima, de Cuzco, contó al diario La Nación cómo fue el derrumbe en el que perdió la vida su amiga Lucía Ramallo Sarlo, en la madrugada del lunes, cuando ambas dormían en una carpa en el parador Wiñay Wayna, a pocas horas de llegar a Machu Picchu.

Romina tiene 24 años, estudia relaciones laborales en la UBA y había comenzado el viaje de un mes, junto a su amiga, el pasado 10 de enero.

"Estábamos durmiendo, eran como las 3 de la mañana, nos habíamos acostado a eso de las 10. Ya sabíamos que estaba complicado en Aguas Calientes. Los guías nos habían avisado y nos pidieron que nos calmáramos", recordó Romina. "En eso se escucha como una piedra y escucho un grito de Lucía, yo pensé que estaba soñando. Cuando me despierto, se me cae el muro, porque nuestra carpa estaba armada delante de una terraza", agregó.

"Empecé a gritar muchísimo, y a Lucía no la escuché más".



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