04/01/2010

Argentina

Aníbal, en short, dice que Duhalde "es menos diez"

El jefe de Gabinete descansa en Villa Gesell pero no para de criticar al caudillo bonaerense.

"Pará, Ernesto, callate", grita Aníbal Fernández mientras su pequeño perro amenaza con sus colmillos al desprevenido cronista. "No te preocupes, ladra pero no muerde", agrega el jefe de Gabinete con una inusual sonrisa.

El principal ministro del Gobierno se ve relajado en la silla de su carpa vip del distinguido balneario Olalá, en el Barrio Norte de Villa Gesell. Está contento por cumplir ocho largos años consecutivos como ministro en los sucesivos gobiernos nacionales de Eduardo Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner. Sus amigos de siempre, el diputado José María Díaz Bancalari y el platense Carlos Renna, lo acompañan en esta mañana soleada, sin nubes ni complicaciones ministeriales a la vista.

"Entrevistas, no, por favor", dice luego de que Ernesto tomó rumbo a la playa junto con su esposa. Sólo deja un comentario sobre su ex jefe Eduardo Duhalde sin posibilidad de repreguntas. "¿Duhalde candidato? Es menos diez, como en el chinchón", se ríe y continúa: "En política hay que tener algo para ofrecer, en términos de perspectiva. Nosotros lo tenemos, él no, y cuando no tenés algo para ofrecer, no vas ni a la esquina", afirma el jefe de Gabinete, muy serio.

Ya sin presencias molestas a la vista, y con actitud casi zen, Fernández sigue hablando de su pasión, la política. Sin el estrés de la gestión, por cierto, pero con los antenas tan encendidas como los tres celulares que trae a la playa.

Con Duhalde es especialmente duro, aunque se trate de una charla de ex duhaldistas que supieron seguir al pie de la letra las instrucciones del ex mandatario durante años.

"Sabe que no tiene posibilidades y sólo hace esto para conseguir lo que está buscando", dice a sus interlocutores. Díaz Bancalari insinúa que lo que el ex presidente busca es "una banca para Chiche [Hilda González, su esposa y senadora nacional], a la que en dos años se le termina el mandato".

Sin remera y lejos del agua, Fernández prevé un 2010 auspicioso para el oficialismo, a pesar de las encuestas de opinión claramente desfavorables para la Presidenta y el ex mandatario. "En lo económico nos va a ir bien. Y si el peruano Alan García remontó una imagen por el suelo en cinco años, este gobierno lo puede hacer muy fácil", dice a sus interlocutores, a los que al rato se sumaría otro incondicional: Sergio Villordo, ex intendente de Quilmes.

La charla de verano deriva hacia los gobiernos latinoamericanos. Fernández coincide con el escritor uruguayo Eduardo Galeano en que "en nuestro continente no puede haber populismos". ¿Y la Venezuela de Hugo Chávez no es populista?, se le pregunta. "No soy de centroizquierda, sino peronista. Y Chávez hizo cosas muy buenas, aunque lo de cerrar medios... Si te escriben en contra, bancátela, no podés perseguir a los medios", sorprende. Alguien se anima a consultarlo por la nueva ley de medios impulsada por el Gobierno. "Nada que ver con Chávez, nada que ver", repite, algo alterado.

El campo y la oposición

Fernández toma palabras del economista radical Mario Brodersohn para justificar su optimismo. "El reconoció que los mejores años para el país fueron 1948, 1973 y 2008. Así que tan mal no nos fue en ese año, aunque algunos lo pintaron como desastroso", monologa. Del enfrentamiento con el campo fustiga a Mario Biolcati (Sociedad Rural) y rescata a Eduardo Buzzi, aunque lo enrola "en esa centroizquierda con culpa que está de acuerdo con un montón de cosas que hacemos, pero que nos pega por las dudas".

De la oposición afirma que "Cobos [Julio] o algún radical que esté en condiciones de ser presidenciable, como Sanz [Ernesto] o Ricardo Alfonsín", van a contar con apoyo y estructura para pelear la presidencia en 2011. Se prepara para un 2010 en el que "nos van a interpelar todos los días por un tema distinto". Díaz Bancalari coincide: "Con tal de pegarnos a nosotros, se van a unir todos", dice.

El ministro más político del gabinete la emprende contra su antecesor en el cargo, Alberto Fernández, hoy crítico de la actual gestión. "No podés seguir con una tarjeta que diga "ex jefe de Gabinete". Cuando me fui de la intendencia me hice tarjetas que decían: Aníbal Fernández, hincha de Quilmes", remata, en una broma festejada por sus acompañantes, que sirve de final de la charla.

Llegó la hora de empezar el enésimo partido de truco entre dirigentes expertos en los engaños propios de ese juego.

Nota escrita por Jaime Rosemberg en el Diario La Nación.
 



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