07/02/2010

Argentina

El mal de las carótidas presidenciales

Menem y De la Rúa padecieron un problema similar al de Kirchner. "Yerba mala nunca muere", había dicho el riojano.

Un 14 de octubre de 1993, Carlos Menem se sometió a una angioplastia debido a una obstrucción parcial de la arteria carótida, un cuadro similar al que presentó Néstor Kirchner, y por lo que fue internado en el sanatorio Los Arcos.

En tanto, Fernando de la Rúa fue intervenido quirúrgicamente el 8 de junio de 2001, cuando aún era presidente, por una lesión obstructiva en la arteria coronaria derecha.

Menem sufrió un cosquilleo en uno de sus brazos mientras jugaba el golf en la quinta de Olivos y luego un desvanecimiento. Enseguida fue derivado a Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), donde fue operado de urgencia.

La intervención se extendió durante dos horas al presentar una obstrucción en la arteria carótida interna derecha, que irriga sangre desde el corazón al cerebro. La operación, a cargo del cirujano Juan Carlos Parodi, fue un éxito.

Al día siguiente de su operación dirigió un mensaje a los argentinos: "Estoy bien; yerba mala nunca muere". Tras cuatro días de internación, Menem fue dado de alta y retomó la actividad presidencial.

En tanto, Fernando de la Rúa se realizó un chequeo aquella tarde de 2001, luego de encabezar una reunión de Gabinete, dado que había sufrido molestias en el corazón.

Cuando llegó al ICBA, acompañado por el entonces ministro de Salud, Héctor Lombardo, el equipo médico encabezado por el doctor Jorge Belardi le realizó un estudio hemodinámico que mostró una lesión obstructiva en la arteria coronaria derecha.

Inmediatamente, se le practicó una angioplastia, que consiste en introducir un catéter en la arteria bloqueada para destaparla. Luego de un reposo de tres días, De la Rúa retomó sus tareas.



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