11/07/2020

Opinión

impresentable

La mugre de la ciudad que la Municipalidad no alcanza a ver

La suciedad de las calles parece ser un tema que no le preocupa al equipo de gobierno que encabeza el intendente Germán Alfaro.
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La mugre de la ciudad que la Municipalidad no alcanza a ver

Pasó la semana de los festejos de la Declaración de la Independencia y no deja de ser una suerte que, por la pandemia, se haya prohibido el ingreso de visitantes a Tucumán, pues de esa manera se evitarán transitar por una ciudad que, a pesar de festejar su fecha más emblemática, este 9 de Julio siguió siendo tan sucia como siempre.

Da mucha pena transitar por sus calles, observando aquí y allá basura acumulada y, sobre todo en el centro, un mal olor que no deja de acompañarnos a todos los tucumanos de buena voluntad que la transitamos y al que no logramos acostumbrarnos, pese a que hacemos esfuerzos por evitar las arcadas.

Veredas y calles rotas, paredes sucias, edificios públicos mal cuidados, un día de estos podrían elegirnos para ser el telón de fondo ideal de una película de zombis norteamericanos, en que las ciudades lucen abandonadas de la mano de Dios. La peatonal es una zona de reparaciones permanentes. Media docena de cráteres más y estaremos igual que la bombardeada y sufrida ciudad de Alepo, en Siria, destrozada a cañonazos.

El equipo de gobierno que encabeza Germán Alfaro parece que no se entera. De planificar racionalmente, ni hablemos. Si el intendente se diera una vuelta por la peatonal sin anunciarlo a nadie, probablemente tome nota.

De a poco, como suelen ocurrir estos sucesos, nos hemos ido acostumbrando a ver la suciedad por todas partes. Como si un día no nos bañamos, al día siguiente lo mismo y al tercero ya es poco probable que nos percatemos de que emanamos un tufo que, si le decimos asqueroso, es faltarle el respeto a la asquerosidad. Bueno, algo así nos sucede a los tucumanos, de a poco nos fueron habituando a lo anormal: una ciudad repleta de suciedad.

Atrás quedaron las alabanzas de los visitantes por la belleza de sus edificios más emblemáticos, la admiración por sus verdes plazas y paseos y, en general, los elogios por una ciudad que otrora fue bella y hoy se ha deslucido completamente.

Quizás cuando termine la maldita pandemia y se abran de nuevo las fronteras de Tucumán, ya hayamos vuelto a gozar de una higiene mínima en la ciudad. Es lo esperable, al menos. De otra forma habrá que pedir a las autoridades que rindan cuentas.

La ciudad más limpia es la que menos se ensucia, dicen, pero a esta verdad hay que sumarle la inoperancia manifiesta. La agencia de recaudación de Tránsito paralela, será abordada en otro capítulo.

©eldiario24.com



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