25/08/2020

Culturas

Sócrates y Jesucristo en los boletos de colectivo y en los memes

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
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Sócrates y Jesucristo en los boletos de colectivo y en los memes

Cuando existían los boletos de colectivos urbanos, a algún cráneo se le ocurrió agregarles, en el anverso, la frase de algún personaje histórico. Los más frecuentes eran Sócrates, Platón, Aristóteles, Cicerón, Napoleón, Einstein. Debe haber sido todo un esfuerzo, comprimir ideas que a los sabios les llevaban la vida y cientos de páginas (salvo Sócrates que nunca escribió nada y probablemente fuera analfabeto), en el acotado espacio de tres centímetros por tres.

Nadie iba a reclamar al chofer: “Oiga don, ese tal Horacio nunca dijo semejante barbaridad”. El yerro, a lo sumo despertaba una sonrisa de simpatía en el pasajero. De todas maneras se agradecía la buena intención: acortar el viaje.

Más o menos como los tontos que repiten: “Como dijo Napoleón, vísteme despacio, voy con prisa”. Si se los apura para que digan dónde pronunció esas palabras el corso, cuándo las dijo, delante de quién, donde la leyeron, arrugan como frenada de gusano.

Lo que era apenas un chiste hace unos veinte años, con el auge de las redes de internet, se ha convertido en una pandemia intelectual. Circulan por ahí unos versos horrendos: “Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más”...todo en un tono menor, lacrimógeno, cursi, pedorro. No faltó quien los atribuyera a Jorge Luis Borges y miles de internautas los replican, ensuciando la memoria del vate argentino hasta límites inimaginables.

En la pelea de bobos, llamada “la grieta” por un faltado mental, otros usan a Manuel Belgrano y José de San Martín para hacerlos decir cualquier cosa. Total, en las escuelas argentinas desde hace varios años no se enseña historia y nadie va a agarrar un libro para corroborar si es cierto o no o que circula como reguero de pólvora descontrolado por todas partes.

En los últimos tiempos se han metido con Gabriel García Márquez. Le atribuyen un esperpento redactado por un imbécil de nacimiento, titulado “Las sandalias negras”. Son ilegibles, ni a adefesio llegan. El colombiano no pudo haber hecho semejante mamarracho ni en un estado atroz de ebriedad. Se ponen de moda una y otra vez, una y otra vez, de tal suerte que discutir para hacer entender a los amigos que no es un escrito de este hombre, es tarea de galeotes remando siempre contra la corriente.

En el estado de este escrito, no sabía para qué lado agarrar, quienes se meten de forma artera con los grandes de la historia y la literatura, seguramente tienen dobles intenciones por detrás, pero ponerse a debatir de eso sería muy engorroso. En este momento pasa uno por detrás de donde se escriben estas diatribas, las lee por encima del hombro y acota:

— Digo, no sé, me parece, el mundo abandonó sus ideales tradicionales. Si la realidad no proporciona arquetipos para seguir, los inventa como mejor le sale, los hace decir cualquier cosa y se aferra a ellos como una tabla de salvación para los dramas reales o imaginarios que lo acechan: el sueldo que no alcanza, los robos en el barrio, el chico que no me lo quiere tomar la sopa.

— Lo mismo, no hay derecho a que unos cuantos pícaros que sí han leído historia, se agarren de la ignorancia general para atribuir a los personajes del pasado cualquier bobada— replica uno resignado.

La conversación sigue un rato más. El otro opina; no ha de ser para tanto, che, te afliges por nada. Al parecer hay como una borra que va quedando, difusa, en la mente de muchos. Una indefinida ideología colectiva, mezcla lo sagrado y lo profano, el alto Cielo y el deplorable barro, haciendo del crimen más horrendo, una cosa de nada, asunto de todos los días y de una buena acción la sospecha de algo malo escondido detrás.

En fin, habrá que ir terminando el escrito, se hizo largo y aburrido.

Hablando de todo un poco, ¿ha visto el último meme haciéndole burla a Nuestro Señor Jesucristo porque perdió la elección cuadrera con Barrabás? Es muy gracioso, luego se lo envío, está muy bueno, imperdible, se va a reir mucho.

Juan Manuel Aragón                   

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