10/01/2010

Culturas

La tumba de Sandro ya es lugar de visita

Todavía no tiene la placa con su nombre. Estará custodiada durante dos meses. No se puede sacar fotos ni dejar objetos.

El miércoles pasado, cuando miles de personas se abalanzaron sobre el coche fúnebre que trasladó el cuerpo de Sandro hasta el cementerio Gloriam, este exclusivo "jardín de paz" privado se transformó en un predio de máxima seguridad. Un grupo de policías armó un cordón humano para sostener la presión en las vallas, otro custodió el perímetro para evitar que alguien saltara la ligustrina y varios agentes de seguridad rodearon la reja de entrada con orden estricta de no dejar ingresar ni siquiera a quienes fueron a llevar una flor a sus familiares.

Ahora, abrieron los portones para que las seguidoras de Sandro pudieran asomarse a su tumba, pero una custodia que no permite que se saquen fotos ni se dejen objetos, demoró lo que inevitablemente terminará siendo su santuario.

El Gloriam, como otros "jardines de paz" privados, es la antítesis de lo que uno entiende por cementerio. El pasto parece una sábana de mazapán verde fosforescente interrumpida sólo por un lago artificial rodeado de hortensias, alguna glorieta con una escultura o algún que otro banco de plaza para reposar a la sombra. Pero el lugar que eligieron para Sandro no es una parcela más. Descansa en uno de los tres "jardines exclusivos" en un sector llamado "De las Flores".

El nombre de esa zona no es azaroso: es un remanso de sombra en donde un puñado de árboles tupidos, hortensias, flores de azúcar y rosas con la tierra todavía húmeda forman una herradura. En el centro hay dos parcelas contiguas con varios niveles en donde hay lugar para seis ataúdes. En el espacio que resta armaron una alfombra de piedritas y un banco de madera en el que colocarán una placa de bronce con el apellido de la familia. Es que ayer sólo la guardia permanente daba a entender de que se trataba de la parcela en cuestión: todavía no tiene una placa con su nombre.

"Para estos jardines se han seleccionado cuidadosamente los sitios de mayor belleza, mayor madurez de los árboles, la elegancia de los arbustos que los rodean y la frescura de las flores de estación". Así promocionan a estos "jardines exclusivos" en su web. Si alguien quisiera comprar una parcela junto a la del cantante, la más cercana disponible está a unos 50 metros.

Los curiosos se acercan a conocer una tumba que por dos meses estará custodiada por dos agentes de seguridad y dos cordones que impiden el traspaso. Hasta que la familia lo autorice, deberán controlar que nadie simule mandar un mensaje de texto para llevarse una foto y permitir el paso sólo para apoyar una flor.

Tal vez con el tiempo, como ocurrió con la tumba de Jim Morrison en París, la de Sandro se convierta en un santuario de rezos sobrios. Es que, para conservar su estética, el cementerio no permitirá que los visitantes dejen flores artificiales, epitafios ni objetos. Y aunque desborde de flores, las retirarán, religiosamente, cada martes.



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