19/12/2010

Culturas

El impacto ambiental de los dispositivos electrónicos

La rápida tasa de renovación de los aparatos acelera la acumulación de chatarra contaminante en el mundo.

Son pequeños, útiles, transportables, vistosos, cómodos y contaminantes. Los dispositivos electrónicos, a pesar de su aparente inocuidad, son mucho más peligrosos de lo que se piensa.

"Son aparatos miniatura, con un aspecto anodino, pero tienen un impacto medioambiental colosal: para extraer pequeñas cantidades de minerales hay que deforestar hectáreas de bosques y espacios naturales", denuncia Annelaure Wittmann, de la asociación Amigos de la Tierra.

Desde su fabricación -que requiere la extracción de minerales raros que generan emisiones de CO2- hasta el final de su vida, cuando deben someterse a procesos de reciclaje insuficientemente utilizados, estos aparatos tienen todas las características requeridas para no integrar la lista de regalos de los defensores del medio ambiente. Esta ONG había atacado la primavera pasada el iPad de Apple, criticando "el increíble despilfarro de materia primas" que requiere su fabricación.

Por su parte, el Centro Nacional francés de Información Independiente sobre Desechos (Cniid), que milita por una reducción de estos residuos, denuncia "la estrategia deliberada" de los fabricantes de estos aparatos al reducir la duración de su vida activa, porque son difícilmente reparables o porque están sometidos al "diktat de la moda". "Se venden como cosas que es indispensable tener, se da la impresión de que no se puede vivir sin iPhone", lamenta Hélène Bourges, encargada del Cniid.

La importante tasa de renovación de estos aparatos -cada dos años para los teléfonos móviles, por ejemplo- plantea el problema de que muchos de ellos se tiran cuando aún pueden ser útiles. Dichos aparatos, algunos de cuyos componentes son fuente de contaminación, no deben dejarse en basureros clásicos, sino en lugares de reciclaje especiales, recuerda Christian Brabant, director general de Eco-systèmes, el organismo francés que gestiona desde 2006 la recogida de residuos de equipos eléctricos y electrónicos.

Actualmente, menos de la tercera parte de los aparatos vendidos en el mercado son colocados al finalizar su vida útil en esos lugares de reciclaje (6,5 kilos por habitante por 22 kilos de productos comercializados en 2009). "Muchos pequeños aparatos se guardan o se tiran a la basura. La prioridad es llevarlos a los vertederos o devolverlos al distribuidor", explica. Para los que, pese a todo, quieren para Navidad un nuevo 'smartphone', "se puede encontrar material de segunda mano", afirma Annelaure Wittmann, que aconseja además que se hagan regalos más virtuales, como un lote de canciones para descargar legalmente.


 



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