15/12/2013

Culturas

Stephen King se avergüenza "de ser estadounidense"

El escritor acaba de lanzar "Doctor Sueño", una secuela de "El Resplandor". "Amo a mi país, pero está lleno de basura", afirmó.

Acaba de lanzar una inesperada secuela de "El resplandor" titulada "Doctor sueño", que gira en torno al hijo del personaje que en cine interpretó Jack Nicholson. Tiene 66 años, más de 50 novelas escritas y alrededor de 300 millones de libros vendidos, pero el escritor que para muchos es el heredero del podio sagrado del terror que encabezan Edgar Allan Poe y H.P. Lovecraft sigue conservando cierta humildad y, sobre todo, una independencia de opinión que no arruga ante nada.

 

Quizá por todo lo anterior es que Stephen King se anima a presentar su última novela por todo el mundo y decir sin temblar, durante una entrevista con el diario español El País, que no viaja nunca a Francia o Alemania "porque son civilizados, y yo siento vergüenza de ser estadounidense. Amo a mi país, pero está lleno de basura".

 

Con la misma contudencia con la que escribió gemas como "Misery", "It" o "Cementerio de animales", King dispara sentencias sin anestesia ni necesidad de corrección.

 

"No me gusta ir dándomelas de celebridad. Prefiero un perfil bajo. Yo vivo en Maine, en un pueblo pequeño donde soy uno más", dice y pide "ser tratado como una persona normal", para luego apuntar que "en las ferias de América trabajan chicas como gancho: se ponen en las puertas de los locales de striptease y mueven un poco el culo para atraer a los clientes. Aquí yo soy el que mueve el culo. En casa estoy en mi sitio, en la silla justa, escribiendo. Es ahí donde debo estar".

 

Sobre su lugar no-legitimado por la crítica, este monstruo de las letras renegó durante largo tiempo, pero ya entendió que la lucha es desigual y que es inútil cualquier batalla. "Muchos críticos saben que llevo años tratando de demostrar que soy un escritor popular, pero serio. A veces es verdad que lo que vende mucho es muy malo, por ejemplo ´50 sombras de Grey´ es basura, porno para mamás", dispara y añade: "La popularidad no siempre significa que algo sea malo. Cuando leo una crítica muy negativa, me callo la boca para que el crítico no sepa que lloriqueo. Pero siempre las leo porque quiero aprender, y cuando una crítica está bien hecha, te ayuda a saber lo que hiciste mal".

 

Sobre su definición primera, sobre su vergüenza de ser estadounidense, King aclaró cuestiones como para enmarcar la definición, que giró en torno al uso de armas, la violencia que vive en el interior de la sociedad norteamericana, y que buena parte de su bibliografía analiza de diferentes formas.

 

"Tener revólveres en casa tampoco me parece mal, yo mismo tengo uno, descargado y lejos del alcance de los niños. El gran problema, lo que me pone fuera de mí, son las armas semiautomáticas. Pegan 40, 60 u 80 tiros seguidos, como la que se empleó en la matanza de Connecticut. Es vergonzoso que se vendan, pero el lobby de la Asociación Nacional del Rifle trabaja para los fabricantes de armas y se basa en la fantasía de que EE UU es como hace 50 o 60 años. Dicen que las muertes de niños son el precio a pagar por la seguridad. La cultura pistolera forma parte de la cultura americana, pero odio eso, me repugna. Luego dicen que por qué nunca vengo a Francia o Alemania: porque son civilizados, y yo siento vergüenza de ser estadounidense. Amo a mi país, pero está lleno de basura", dijo.

 

¿Y Obama? ¿Cuál es la mirada de Stephen King sobre el gran fenómeno político de las últimas décadas en su país. El escritor prefiere definir en base a sus oponentes. "Los del Tea Party son unos idiotas y unos racistas que básicamente disparan contra Obama porque tiene la piel oscura", dice y añade: "Cuando Bush arruinó al mundo entero en 2008 con sus ideas ultraliberales, no dijeron nada. Ahora ese alien ha crecido en el Partido Republicano y no va a parar hasta destruirlo, lo cual no me parece mal. Su única idea es bloquear al Gobierno, sin darse cuenta de que la situación económica es bastante mejor que con Bush. Son como una obstrucción intestinal. Espero que en 2014 los americanos decidan dar esos 30 escaños a 30 demócratas. Todo irá mejor. En todo caso, si están molestos con Obama, peor estarán en unos años: el próximo presidente llevará falda", puntualiza y, de paso, otorga un gran, enorme guiño a la posible candidata demócrata del año próximo, Hillary Clinton.



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