26/12/2013

Culturas

La obesidad infantil trae luego graves riesgos cardíacos

Un estudio médico realizado en Estados Unidos demuestra los riesgos de que los niños que empiecen a engordar a temprana edad.

  Los niños que empiezan a engordar rápidamente en los primeros años de la niñez serían más propensos a tener presión alta y otros signos de enfermedad cardíaca futura, sugiere un nuevo estudio. 

 

"Existe una tendencia natural en los primeros años de vida a perder peso a medida que crecen y aumentan la estatura más rápido que el peso", dijo el doctor Mark D. DeBoer. Pero, también, casi todos los niños llegan a un punto en el que se acelera el aumento de peso y su IMC comienza a aumentar. 

 

Ese punto se conoce como rebote de adiposidad, que ocurre entre los cuatro y seis años, según precisó DeBoer, especialista en obesidad infantil de University of Virginia, Charlottesville 

 

"Los resultados nos ayudarán a comprender mejor los alcances de sus efectos, más allá de la obesidad", dijo el doctor Stephen Daniels, especialista en cardiología preventiva de la Facultad de Medicina de University of Colorado, Aurora, donde dirige el Departamento de Pediatría. 

 

Ni DeBoer ni Daniels participaron del nuevo estudio, que realizó el equipo del doctor Satomi Koyama, de la Universidad de Medicina Dokkyo, Mibu, Tochigi, Japón. Los investigadores siguieron a 271 niños que habían nacido en 1995 y 1996. Los pesaron y les midieron la altura por lo menos una vez por año hasta los 12 años en los controles pediátricos y escolares. Con el patrón de crecimiento de cada niño, el equipo determinó cuándo los niños habían tenido su IMC más bajo o la edad del rebote de adiposidad. Luego, todos aumentaron de tamaño cada año.

 
Los autores observaron que cuanto antes los niños y las niñas llegaban a ese punto de cambio, más pesaban a los 12 años. Por ejemplo: los varones que empezaron a engordar a los tres años tenían un IMC de 21 en la preadolescencia. Eso equivale a medir 1,50 m y pesar casi 50 kg. Los varones que recién empezaron a engordar a los siete años tenían un IMC de 17, lo que equivale a 1,50 m y casi 40 kg. 
 
Los varones que alcanzaron su punto de rebote de adiposidad tempranamente, a los 12 años también tenían triglicéridos y presión elevados. Aunque sus valores aún estaban dentro del rango normal, ya son signos de futuras complicaciones cardíacas, según publica el equipo en Pediatrics.  En las niñas, la relación entre la edad de rebote de adiposidad y los riesgos cardíacos era más leve que en los varones, pero evidente.
 
"Los médicos deberían hacer un seguimiento del IMC y controlar a los niños con riesgo de ser obesos", dijo Daniels, que señaló también la dificultad para que padres y pediatras puedan determinar la edad exacta del rebote de adiposidad. Comentó también que aún se desconoce cómo evitar que ocurra tempranamente.
 
"Existe una gran posibilidad de que esos niños hayanheredado una predisposición genética a un rebote de adiposidad
temprana y el síndrome metabólico", comentó DeBoer. Ese síndromees el conjunto de factores de riesgo, como la hipertensión, asociados con la enfermedad cardíaca.


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