04/05/2017

Culturas

El príncipe Felipe de Edimburgo se jubiló a dias de cumplir 96 años

No atenderá compromisos oficiales, el duque goza de relativamente buena salud y, según comunicó el Palacio de Buckingham, es posible que asista "de vez en cuando" a actos públicos de su elección.
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El duque hizo gala el miércoles pasado mismo de su estilo jocoso.

El príncipe Felipe de Edimburgo, el marido de la reina Isabel II que cumplirá 96 años el próximo 19 de junio, no volverá a participar en compromisos públicos a partir del otoño boreal, informó este jueves el Palacio de Buckingham en un comunicado.

Felipe de Mountbatten, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich, de 95 años, es el consorte más longevo en la historia de la monarquía británica, a tono con la vitalidad de una reina que ya cumplió 65 años en el trono.

Aunque a partir de otoño "se jubila" y no atenderá compromisos oficiales, el duque goza de relativamente buena salud y, según comunicó el Palacio de Buckingham, es posible que asista "de vez en cuando" a actos públicos de su elección.

Junto a su esposa, jefa de Estado de 17 países de la Commonwealth, vivió la coronación en Londres en 1953, los divorcios de sus hijos en el "annus horribilis" de 1992 y la muerte en 1997 de Diana de Gales -ex esposa de su primogénito, Carlos-, que tuvo un impacto demoledor sobre la rígida familia real británica.

Casado con una de las mujeres más ricas y famosas del mundo, el príncipe cumplió su papel con más lealtad que fidelidad, según cuentan los cronistas que se hacen eco de su legendario donjuanismo, así como de su carácter autoritario, debido en parte a una rígida educación militar.

Espontáneo y a menudo políticamente incorrecto, el duque de Edimburgo tiene fama de malhablado y, sobre todo, de meter la pata, situación que él atribuyó a que a veces la prensa no entiende su humor.

El duque hizo gala el miércoles pasado mismo de su estilo jocoso, esta vez atinado, cuando al inaugurar unas nuevas instalaciones en el club de críquet de Lord's en Londres bromeó: "Ahora van a ver al develador de placas más experimentado del mundo".

En un discurso pronunciado en 1986 en una reunión del Fondo Mundial de la Naturaleza, que presidía, dijo: "Si tiene cuatro patas y no es una silla, si tiene dos alas y vuela, pero no es un avión, y si nada, pero no es un submarino, los cantoneses seguro que se lo comen".



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