21/12/2017

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Una nueva esperanza que se hizo realidad para los fanáticos de La Guerra de las Galaxias

Por: Luis Lucas Salas
Más que una crítica, algunos comentarios (sin spoilers, por supuesto) sobre Star Wars: Episode VIII - The Last Jedi.
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Hace dos años cuando terminé de ver The Force Awakens (el ansiado episodio VII de Star Wars) me quedé sentado en la butaca llorando, triste, mientras se iba la gente. Hoy después de ver The Last Jedi también me encontré llorando pero con regocijo, y la sensación fue general en la sala que cuando empezaron a sonar las famosas notas de Finale de John Williams, después de un silencio contemplativo, estalló en un aplauso.

Y es que Disney y Rian Johnson realmente lo hicieron, hicieron una película de La Guerra de las Galaxias. Seguramente no fue fácil, de hecho les llevó más tiempo que a cualquiera de sus antecesoras -150 minutos- lograr reunir la esencia de la Fuerza y el Lado Oscuro en una cinta emocionante. Y es que aunque la primera parte pueda parecer cansina, mantiene al espectador, y más al fanático, enganchado a fuerza de emociones, con nudos en la garganta y los ojos humedecidos pero el tiempo suficiente y sin caer en artimañas nostálgicas.

Así como el anterior episodio parece casi una fotocopia de la primera entrega -A New Hope del año 1977- esta se inspira de a momentos en las otras dos de la trilogía original -The Empire Strikes Back y Return of the Jedi- de un modo mucho más sutil, y lo mejor de todo es que a la vez agota este recurso dejándonos sin la más mínima idea de por dónde encararán la última parte de esta nueva trilogía, lo que realmente llena de esperanzas e intriga a los fanáticos.

Esto porque esta nueva etapa de Star Wars ya se ha ganado el visto bueno de los seguidores, o al menos con The Last Jedi y Rogue One tiene que haberlo hecho. Y The Last Jedi sigue la línea encarada por Rogue One, en tanto que ofrece un heroísmo nuevo, que se siente más familiar en lo cotidiano, donde no se destaca un único protagonista sino que una vez más (como en la casi guerrillera Rogue One) los heroes no serán ya seres elegidos, superdotados o herederos de algún linaje, sino seres comunes (algunos) movidos por un ideal común al que pondrán todas sus habilidades (ya sea como piloto, estratega, líder o maestro) para alcanzar la tan ansiada victoria colectiva.

Heroísmo sobra, pero heroísmo sincero movido por el amor y la esperanza, y en las convicciones, de una Rebelión que navega hacia su noche más oscura.

Del otro lado finalmente podemos ver en todo su esplendor a ese gran personaje que es Kylo Ren, con todos los matices que pudo ponerle un astuto Adam Driver, que con pequeños gestos deja saber el infinito mundo de conflictos que estallan en el interior del hijo de la pareja más famosa de la galaxia. También se puede ver más de Snoke, un personaje más de Andy Serkis que sigue demostrando que se puede ser un gran actor incluso bajo el maquillaje del CGI.

En la otra punta de la galaxia la química entre Luke Skywalker (Mark Hamill) y Rey (Daisy Ridley) no es la mejor, pero ¿por qué tendría que serlo? Cómo se puede esperar que un Jedi ermitaño y descorazonado se lleve con una ex chatarrera que vivió toda su vida en el desierto y está conociendo por primera vez el mar y las montañas y todo al mismo tiempo.

Los maestros son fundamentales en The Last Jedi, así como en todo Star Wars (Qui Gon Jinn, Yoda, Obi-wan Kenobi, como así también Lord Palpatine). Su rol será clave para ayudar a sus alumnos a encontrar el camino, en el Lado Oscuro o en la Fuerza, más allá de las consecuencias.

Así las cosas, las nuevas generaciones se abren paso en Star Wars, tal vez esta nueva trilogía le va a quedar debiendo algunos minutos al personaje de la Capitana Phasma, que otra vez aparece poco y nada en la pantalla. Otro acierto, y en el que se puede ver la inconfundible mano de Disney, es en la irrupción de una fauna fantástica como protagonista en muchos pasajes del relato, si la Fuerza busca el equilibrio, era lógico que sean los animales los mejores aliados de las tropas rebeldes en su lucha contra la implacable maquinaria de la Primera Orden.

Ya en su extenso último acto The Last Jedi es un festival de acción y un festín de emociones, que sigue la misma inspiración que George Lucas cuando creó la trilogía original, aunque si en ese entonces fueron las películas de samuráis y la mitología, aquí tal vez se cuele un poco del mundo del animé entre el misticismo jedi.

The Last Jedi es entonces una verdadera película de Star Wars, que se podrá acomodar tranquilamente en la biblioteca al lado de la trilogía original. ©eldiario24.com


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