19/01/2019

Argentina

El empleado de Shell que ayudó a encontrar a Agustina Imvinkelried fue suspendido

Ezequiel Schaab facilitó las imágenes de las cámaras de seguridad a la policía y a los familiares pero sus jefes consideran que "violó las normas". La comunidad se solidarizó con él no comprando en la estación de servicio.
Fue suspendido por colaborar en la búsqueda de Agustina Imvinkelried
 18 enero, 2019 María del Rosario Casas  0 comentarios Agustina Imvinkelried, Esperanza, Ezequiel Schaab, Shell
Fue suspendido por colaborar en la búsqueda de Agustina Imvinkelried. Ezequiel es empleado de una estación de servicio ubicada en Ruta 6, recibió una sanción por mostrar las cámaras de seguridad a la policía y a los familiares mientras se buscaba intensamente a la joven
Ezequiel Schaab es un joven esperancino que trabaja en la estación de servicio Shell ubicada sobre Ruta Provincial Nº 6. Allí se encontraba realizando sus labores, cuando el domingo 13 de enero, un familiar de Agustina Imvinkelried se presentó, desesperado, a pedir ayuda. “Yo entré a los 14:00 horas del domingo y después cae un familiar de Agustina a pedirme las cámaras. En ese momento, yo no sabía la situación ni nada. Me contó lo que pasó, de que el único dato que tenían era que la chica salió del boliche, se acercó a la estación y nadie la vio”, comenzó relatando Ezequiel.
En ese momento me quedé helado. Al contarme eso y la hora que era, lo primero que le digo es que sí, que fuéramos a mirar las cámaras
“Lo primero que hago es agarrar el celular y llamar a los chicos de la mañana y miro las cámaras en el lapso que me dan de tiempo en que había desparecido. Vemos que no bajó en la estación y una auto que está en duda que tampoco bajó. A los minutos cae la policía y yo accedo (a mostrarle el registro de las cámaras). Es lo mínimo que podía hacer“, aseguró Ezequiel.
El joven relató que después continuó llamando a sus compañeros del turno mañana “por si no habían visto algo” y que también llamó a un camionero que pasó por la estación. “Le pregunté si no había visto nada raro. El que conoce la estación sabe que nosotros estamos todo el tiempo a esa oficina; hasta ahora no tenía llave nunca”, señaló.
El lunes, mientras la ciudad se encontraba absolutamente conmovida tras conocerse el femicidio de Agustina, Ezequiel se presentó a trabajar “y sentía un ambiente raro hasta que pregunto qué había pasado. Me dicen que violé las normas, que no tenía porqué ayudar“. Además, destacó que “nunca había tenido que pedir permiso; a parte cuando los llamas un fin de semana no parecen. Era una situación en que segundos pueden cambiar las cosas”, explicó.
No obstante, los responsables del lugar le informaron que había “violado la entrada a la oficina y accedido al registro fílmico sin permiso. En ese momento quedé helado porque es algo que nosotros hacemos cotidianamente. Me dijeron que tengo pensar en frío… Yo tengo una nena, tengo una hermana de esas edad y uno se pone en la piel de la familia”
“Me dijo que tendría que haber sido frío, que en ese momento no iba a solucionar nada porque a esa hora la chica ya estaba muerta. Ahí me di cuenta la persona con la que estaba tratando que me conteste de esa forma”, lamentó el joven.
El día martes se encontró con el apoderado de la empresa, pero “nadie me dijo nada. Es como si yo hubiera robado, nadie me hablaba. El miércoles me llega un telegrama de suspensión de cinco días sin goce de sueldo y un aviso por posible futuro despido”.
Solamente por prestar ayuda. No le causé ningún daño a la empresa, no me entra en la cabeza ni la situación ni la suspensión
“No es que chocaron en la esquina y me pidieron para ver una patente, era un situación extrema, son segundos en que uno puede ayudar. En lo único que pensé es en dar una mano. Hablé con un abogado para ver si estaba mal o no lo que hice, pero ahora tengo que esperar”, terminó de relatar Ezequiel, visiblemente conmovido por todo lo sucedido.
Desde PLAY TELEVISIÓN nos solidarizamos con Ezequiel, quien no hizo sino prestar la ayuda necesaria a una familia que atravesaba un momento de verdadera desesperación. Abogamos por la empatía de quienes correspondan, para que repiensen las acciones tomadas y reincorporen al joven a su trabajo, demostrando así, estar a la altura de las circunstancias

Un empleado de Shell que colaboró en la búsqueda de Agustina Imvinkelried fue suspendido de su trabajo sin goce de sueldo y bajo amenaza de despido, por haber facilitado las imágenes de las cámaras de seguridad a la policía y a los familiares de la joven. La comunidad se solidarizó con él iniciando un boicot y no compran en la estación de servicio.

Ezequiel Schaab es un joven de la ciudad santafesina de Esperanza que trabaja en la estación de servicio Shell ubicada sobre Ruta Provincial Nº 6. El domingo 13 de enero se encontraba allí realizando sus labores cuando un familiar de Agustina Imvinkelried se presentó, desesperado, a pedir ayuda.

“Yo entré a los 14:00hs del domingo y llegó un familiar de Agustina a pedirme las cámaras. En ese momento, yo no sabía la situación ni nada. Me contó lo que pasó, que el único dato que tenían era que la chica salió del boliche, se acercó a la estación y nadie la vio”, contó Ezequiel.

"En ese momento me quedé helado. Al contarme eso y la hora que era le dije que sí, que fuéramos a mirar las cámaras. Lo primero que hice fue agarrar el celular, llamar a los chicos de la mañana y mirar las cámaras en el lapso que me dan del tiempo en que había desparecido. Vemos que no bajó en la estación y una auto que está en duda que tampoco bajó. A los minutos llegó la policía y yo accedí a mostrarles el registro de las cámaras. Es lo mínimo que podía hacer“, aseguró Ezequiel.


El joven relató que después continuó llamando a sus compañeros del turno mañana “por si habían visto algo” y que también llamó a un camionero que pasó por la estación. “Le pregunté si no había visto nada raro. El que conoce la estación sabe que nosotros estamos todo el tiempo en esa oficina, que hasta ahora no tenía llave nunca”, señaló.

El lunes, mientras la ciudad se encontraba absolutamente conmovida tras conocerse el femicidio de Agustina, Ezequiel se presentó a trabajar “y sentía un ambiente raro hasta que pregunto qué había pasado. Me dicen que violé las normas, que no tenía porqué ayudar". Y cuestionó: “Nunca había tenido que pedir permiso; aparte cuando los llamas un fin de semana no aparecen.

Los responsables del lugar le informaron que había “violado la entrada a la oficina y accedido al registro fílmico sin permiso. En ese momento quedé helado porque es algo que nosotros hacemos cotidianamente. Me dijeron que tengo pensar en frío… Yo tengo una nena, tengo una hermana de esas edad y uno se pone en la piel de la familia”.

Me dijo que tendría que haber sido frío, que en ese momento no iba a solucionar nada porque a esa hora la chica ya estaba muerta”, lamentó el joven.

El día martes se encontró con el apoderado de la empresa, pero “nadie me dijo nada. Es como si yo hubiera robado, nadie me hablaba. El miércoles me llega un telegrama de suspensión de cinco días sin goce de sueldo y un aviso por posible futuro despido”.

"Solamente por prestar ayuda. No le causé ningún daño a la empresa, no me entra en la cabeza ni la situación ni la suspensión. No es que chocaron en la esquina y me pidieron para ver una patente, era un situación extrema, son segundos en que uno puede ayudar. En lo único que pensé es en dar una mano. Hablé con un abogado para ver si estaba mal o no lo que hice, pero ahora tengo que esperar”, terminó de relatar Ezequiel.



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