14/02/2021

Culturas

la lucha

Apuntes, de memoria, para una futura biografía de Chaca Carabajal

Escribe Juan Manuel Aragón
Apuntes, de memoria, para una futura biografía de Chaca Carabajal | El Diario 24 Ampliar (1 fotos)

Eduardo Carabajal, o “Chaca”, como lo conocen casi todos en La Banda, Santiago del Estero.

1 El coronavirus es una pelea más en la vida de Eduardo Carabajal, o “Chaca”, como lo conocen casi todos en La Banda, Santiago del Estero. La lucha la comenzó de chico, con la muerte de su madre, siguió después, cuando ayudaba a sus abuelos en la durísima lucha por la existencia. Y siguió en cada paso que dio, intentando superar los escollos que le fue planteando la vida.

2 Luego de una actuación —cuentan— Carlos Carabajal, “Peteco”, dejó la guitarra a un lado para hablar de Chaca, dijo que es quien amalgama la familia, el que durante años los mantuvo unidos. Pero también es el que llevaba a la abuela María Luisa a pasear junto a su señora y sus hijos, cuando ya estaba viejita, el que todos los días sigue comprando el diario El Liberal, solamente para ver si sale algún pariente en la página de espectáculos.

3 Ha sido tres veces concejal y dos defensor del pueblo en La Banda. Pero lo mejor lo hizo como director de Deportes. Desde ahí organizó las Olimpíadas Deportivas, Recreativas y Educativas que juntaban a miles de alumnos de todas las escuelas bandeñas, en una fiesta en la que competían en varias disciplinas. Miles de jóvenes —hoy gente grande—disfrutaron con esa fiesta de la amistad, la camaradería y el deporte.

4 El festival de la Salamanca fue una idea exclusivamente suya. Desde el nombre hasta el diseño de los primeros stands, cuando efectivamente el dinero de las ganancias se repartía entre las entidades de bien público de La Banda. Después la fiesta se hizo profesional, varios perros de presa de la comuna le dan un tarascón, todos los años, para llenarse los bolsillos. Y un despreciable traficante de lo ajeno, se adjudicó el nombre para hacer negocio. Pero quien ideó la reunión de todos los bandeños, es Chaca.

4 (Bis) También fue idea suya que La Banda festejara su día, el 16 de setiembre, el homenaje que le hicieron a varios bandeños distinguidos que andan por el mundo, una movida que organizó para hacer competir en distintas disciplinas deportivas —hasta en truco— a los barrios de la ciudad. Pero no es solamente pensar la cosa: siempre se puso al hombro la organización, las invitaciones, la publicidad, hablar con la gente amiga de la prensa. Nunca le esquivó a ese trajinar y jamás se quedó con un peso para él.

5 Hay que oírlo cuando narra cómo hizo para dar con su hermano, luego de varios años, pues de chicos quedaron separados, Chaca en La Banda y “Súa” en Tucumán, con unos parientes. Lo cuenta como algo normal, pero a cualquiera se le parte el corazón al sentir cómo, con menos de 15 años, lo buscó en semejante ciudad, dio con él en la casa de unos parientes de la madre, y lo trajo a La Banda.

6 Fue uno de los mejores vendedores que tuvo Frasogo, de Santiago, cuando los dueños de comercios que vendían electrodomésticos eran gente conocida, de la vuelta de la casa de uno y no como ahora, monstruos impersonales, con empleados que muchas veces no saben cómo se llaman. Entendía las necesidades de cada cliente y le vendía lo que necesitaba, se lo mandaba a su casa y “el mes que viene pase por aquí y arreglamos el precio de la heladera”, decía. Y eso nomás era.

7 Durante casi treinta años rozó las altas esferas del poder en La Banda, su ciudad. Pero nunca se vanaglorió de su amistad con éste o con aquel. Y cuando tuvo que hacer un favor a amigos, parientes, a los conocidos o a los desconocidos que se lo pidieron, nunca preguntó de qué partido eran ni les pidió el voto por la gauchada.

7 (bis) A muchos de los que hoy tienen un trabajo en la comuna, desde bien arriba hasta la base, Chaca les quitó el hambre, sin preguntarles siquiera qué pensaban de la política, a quién habían votado o por quién pensaban hacerlo. Varios le pagaron luego dándole vuelta la cara para no saludarlo. Si le preguntan por esa actitud, responderá: “No importa, Juan, hay que entenderlos también”.

8 Alguna vez le preguntaron cómo podía defender al pueblo de La Banda, siendo tan amigo de las autoridades. En una Argentina que desde hace varios años tiene los papeles desordenados, su respuesta puede no ser un dechado de ciencia jurídica, pero era sincera. “Siempre traté de hacer el bien a la gente que me pidió ayuda: como amigo del intendente era más fácil solucionar cada problema que me planteaban”.

9 Con los importantes cargos que ocupó en la comuna, si hubiera querido, hoy tendría que vivir en la mansión de un barrio cerrado, moviéndose en un auto importado, amigos ricachones, como muchos que hicieron política en La Banda. Sigue viviendo en una modesta casa, como la de cualquier bandeño, sin lujos ni adornos caros y un auto como el de cualquier hijo de vecino. Lo suyo nunca fue juntar plata.

10 Algo personal. Luego de varios años, en el 2017 volví a La Banda a despuntar el vicio del periodismo. Chaca era concejal por última vez. Desde el primer día me invitó a tomar un café en su bloque y jamás me pidió una nota, una reseña, una línea. De él aprendí que, para ser bueno, lo único que se necesita es ponerse al servicio de los demás. De todo lo que enseño a mis hijos, espero que es lo único que les quede.

Juan Manuel Aragón                   

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