07/03/2022

Culturas

OPINIÓN

No dejar afuera la culpa del periodismo

Por: Juan Manuel Aragón
(Especial para El Diario 24)

Una sana crítica del periodismo actual de la Argentina, debiera empezar por el reconocimiento de que no toda la política pasa por la media docena de protagonistas que fatigan todos los días las páginas de los diarios, sean del gobierno o de la oposición, para amonestarlos o ensalzarlos.

Si la internet, los telefonitos de mano, lo instantáneo de las noticias hicieron lo suyo para alejarnos de los diarios, la radio, la televisión, después vinieron ellos a rematarlo con el monotema: “Nosotros somos los buenos, nosotros ni más ni menos, los otros son unos potros, comparados con nosotros”.

¡Ya está, pues! Si la política es definida modernamente como el arte la ciencia y la virtud del bien común, bien harían unos y otros, es decir periodistas oficialistas y opositores, en salir en búsqueda de la realidad para contar lo que nos sucede a los argentinos. Que no estamos todo el santo día quejándonos con el “ah, pero Macri” ni con el “ah, pero Alberto”.

No les pedimos a ninguno que abandone sus convicciones, sigan teniéndolas, pero bien podrían mostrar a otros políticos —pero políticos en el más amplio sector de la palabra— que no son de ninguno de los dos bandos.

Se han dado casos de matrimonios que, después de separados y durante varios años, ambos cónyuges siguen hablando mal el uno del otro. Las vecinas chismosas de antes, sostenían que era la manera que tenían de seguir juntos, aunque separados. Es lo que se ve en los diarios, las radios, la televisión: un marido hablando todo el día de su ex, echándole la culpa de todo lo que le sucede, sin tener jamás otro tema de conversación. De un extremo al otro de las comunicaciones, todo está teñido de antialbertismo, antimacrismo, anticristinismo, antilarretismo.

Cualquiera pensaría que Alberto y Cristina Fernández pagan a los medios opositores para que hablen mal de ellos y lo mismo hacen Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta con los que actualmente son oficialistas. Lo que es más triste todavía es hallar prensa oficialista y opositora, sin matices, reconociéndolo abiertamente, sin ponerse colorados.

Algún día se hará el balance de este tiempo, entonces veremos cuánto de culpa en lo que nos sucede, la tuvieron los medios de prensa de uno y otro lado de la discusión, cuando nos plantearon que debíamos ser blancos o negros y nunca buscaron en el resto del espectro de colores, a ver quién decía algo distinto.

Seguir ignorándolos es un deber de todo buen Argentino

 





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