25/03/2022

Culturas

Oiga, ¿tiene buenos consejos para escribir un libro?

Por Juan Manuel Aragón (Especial para El Diario 24)

Debería escribir un libro cuyo título sea “Consejos para pensar en escribir un libro”. Empezaría aconsejando a quien tal tarea encarara, que lea hasta que le duelan las yemas de los dedos de tanto pasar las hojas de textos escritos por otros. Le diría que empiece desde muy niño: sería muy bueno que hasta tercer grado haya leído al menos una docena.

Para cuando termine quinto año de la secundaria debería tener sabido todo Julio Verne, Emilio Salgari, Mark Twain, El gaucho Martín Fierro, La Metamorfosis y El Quijote, por lo menos. Si no, que sean doscientos o trescientos, de otros autores que escribían pensando en los jóvenes, aunque en este momento no se me ocurre quiénes podrían ser. Pero que los hay, los hay, por supuesto.

Si ha pasado los 30 años y no ha pasado de media docena de buenos textos de autores famosos, lo lamento, la literatura no es para usted. Es decir, entregará sus escritos a los vecinos, quienes le dirán que están muy buenos, algún buen profesor para no desanimarlo le dirá lo mismo. Pero lo lamento, es tarde para empezar. Y es muy difícil que pasen de la categoría de “digeribles”. Aunque no imposible, por supuesto, milagros se han visto en el mundo.

No es necesario que para ser escritor estudie Letras en la universidad. Cualquier otra carrera le podría dar más y mejores argumentos para sus futuros textos. Y si bien en esta etapa leerá mucho menos, debe seguir haciéndolo. Pero si se mandado al buche tal cantidad de libros, tendrá metido adentro del corazón el bichito de la lectura, así que no será preciso recordarle sus anhelos de escritor.

Después debe terminar la carrera, hallar un trabajo, casarse, tener un hijo y, si estudio ingeniería agronómica, dedicarse a una plantación. En ese caso le estaría faltando el libro para completar su vida, según el dicho popular. Pero ahí no termina. O sea, no es que un buen día se sentará en su computadora, empezará a teclear y le saldrá la novela o los cuentos que necesita.

Podría empezar escribiendo un cuento para entregarlo a un riguroso profesor de literatura, a quien se le pedirá, además, que lo critique despiadadamente. Lo mismo con los veinte cuentos restantes, con eso irá puliendo el estilo. Mande algunos a un concurso literario, a ver cómo le va. Si logró entrar en los primeros puestos, al menos en tres certámenes, ya está listo amigo. Empiece a pensar en escribir un libro.

Pero si nunca se anima a escribir uno, no se aflija porque en el camino adquirió uno de los hábitos más placenteros que hay en la vida. Y será de esos lectores pertinaces de los que se alimentan los buenos escritores para seguir en la huella.





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