29/05/2011

Deportes

Las calles de Barcelona y el Camp Nou, escenarios de la fiesta por la Champions

“La Orejona” llegó a España en un contexto plagado de sonrisas y gritos victoriosos. Messi, Xavi, Puyol e Iniesta, además de Guardiola, comandaron la celebración.

Barcelona llegó a su ciudad de origen con “La Orejona” en brazos y con el orgullo de ser el mejor equipo del mundo. Por eso, como era de esperarse, la bienvenida fue a todo dar.

Los flamantes campeones de Europa iniciaron un recorrido de tres horas por las principales arterias de la ciudad para compartir con su público la alegría por el logro obtenido.

A las 12 del mediodía de Londres (8 de la mañana en la Argentina) tomó un vuelo directo a Barcelona, ciudad a la que arribó cerca de las 16:30 (11:30 en la Argentina). Allí lo esperaba el habitual micro de los festejos, desde donde toda la delegación recorrió las calles de una ciudad que está poblada de hinchas del Barça, a quienes les ofreció "La Orejona".

La estatua de Colón, que con su dedo señala las tierras descubiertas en 1492, estaba abarrotada de seguidores que hacían equilibrio para saludar, agitar las banderas y mantenerse aferrados al monumento, mientras iniciaba su paseo triunfal el autocar descapotable que lleva a los campeones, con camisetas negras y cerveza en la mano, la mayoría de ellos.

Precedidos por varios jinetes del cuerpo de policía montada de la Guardia Urbana, los jugadores se hicieron presentes en la primer parte de su recorrido con una ensordecedora samba brasileña, ya difundida en otras celebraciones.

El capitán Carles Puyol, el goleador Leo Messi y su inseparable amigo y compatriota Javier Mascherano, el brasileño Dani Alves y el inagotable Gerard Piqué eran los más visibles y requeridos por un público al que todavía le quedan fuerzas para gritar a sus ídolos, después de celebraciones que duraron hasta primeras horas de esta madrugada.

A la cita se presentaron numerosos inmigrantes con sus hijos vestidos de Xavi, Messi o Iniesta y gran cantidad de turistas que disfrutan el plus improvisado que les enriquece su estancia en Barcelona.

El Camp Nou se llenó en apenas hora y cuarto y cerca de 60.000 personas se quedaron con las ganas de poder entrar. Sobre las 20.30 horas el autobús llegaba al estadio y con ellos la locura se acentuaba. Los jugadores fueron saltando uno por uno al campo y Pep Guardiola y Tito Vilanova fueron los encargados de aparecer con la Copa.

Además de Guardiola, los elegidos para hablar fueron Puyol, Messi, Xavi, Iniesta, Valdés, Piqué y Abidal. Al igual que el técnico, todos afirmaron sentirse muy orgullosos de vestir la camiseta azulgrana y dieron las gracias a los aficionados por el apoyo mostrado durante toda la temporada.

Tan solo Piqué se salió un poco del guión establecido, afirmando que “ni se drograban, ni compraban a los árbitros”, “nosotros solo jugamos al fútbol”.

Abidal quiso agradecer al equipo, y en especial a Puyol, por el detalle en Wembley de dejarle el brazalete de capitán. El francés aseguró que “fue el mejor día de su carrera deportiva” y añadió que fue “un auténtico honor levantar la Copa”

 

 




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