06/01/2017

Deportes

Por Olivia Díaz Ugalde

Conocé al ciclista Robert Marchand que a los 105 años de edad todavía rompe records

Comenzó a competir e involucrarse en el mundo del ciclismo a los 68 años. "Me sentí muy emocionado durante toda la carrera por todos los fanáticos que se acercaron".
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Recorrió 22,5 km en una hora.

Por Olivia Díaz Ugalde  |   "Podría haber hecho un mejor tiempo, pero me perdí la señal que marcaba que restaba un minuto, sino hubiese acelerado". Podría ser la reflexión de cualquier deportista luego de una carrera, y no asombraría. Pero lo que hace emocionante a esta declaración es a su personaje y el logro que acaba de alcanzar. Robert Marchand consiguió el miércoles un nuevo récord mundial en la categoría 105 años al recorrer en una hora 22,547 kilómetros en un velódromo ubicado en las afueras de París.


Fueron 92 vueltas al velódromo Saint-Quentin-en-Yvelines, 50 pedaleadas por minuto y 137 latidos por minuto lo que afrontó el pequeño cuerpo de 50 kilos y un metro cincuenta y dos centímetros, durante una hora y sin un rival a la vista más que el reloj.


La hazaña de Marchand

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El velódromo, con capacidad para 5000 personas, se llenó de fanáticos para ver correr a este ejemplo de deportista que comenzó a competir e involucrarse en el mundo del ciclismo a los 68 años. "Me sentí muy emocionado durante toda la carrera por todos los fanáticos que se acercaron. ¿Cómo es que un viejo de 105 años atraiga a toda esta gente?", bromeó Marchand luego de finalizada la carrera. Comentó también que su única "poción mágica" es añadir un poco de miel a su botellita de agua.


Comenzó a correr en bicicleta de grande. Mejor dicho, a una edad en la que no se estila comenzar a competir, sino mejor despedirse. Hay ejemplos muy por debajo de su rango etario: como Jens Voigt, de 43 años, que recientemente pedaleó 27 horas por una obra de caridad. O bien Chris Horner, que participó por última vez en una carrera a los 44. Davide Rebellin es uno de los de mayor edad compitiendo de manera profesional, con 45; y el británico Malcom Elliott es otro caso: tiene 50. Pero ninguno piensa un futuro arriba de una bicicleta a la edad de Marchand.


Nació el 26 de noviembre de 1911 en Amiens, Francia. Tuvo en su camino la experiencia de vivir ambas Guerras Mundiales y ser prisionero en la segunda. Trabajó como bombero, chofer de camiones y peón en una plantación de cañas de azúcar. Tuvo que emigrar a Venezuela y Canadá, por lo que abandonó su práctica deportiva, gimnasia y boxeo. En 1960 regresó a su país natal y decidió probar suerte con la bicicleta. A modo de hobbie, y se encariñó. Encontró placer, una manera de mantenerse saludable, plantearse objetivos y sobre todo demostrarles a los que no le creían que ser un ciclista a su edad era posible.


French cyclist Robert Marchand, 105, pedals in a bid to beat his record for distance cycled in one hour, at the velodrome of Saint-Quentin en Yvelines, outside Paris, Wednesday, Jan. 4, 2017. (AP Photo/Thibault Camus)


"Llevo una vida tranquila, lejos de los excesos. Como muchas verduras, pescado y solo una vez por semana carnes rojas", dijo Marchand. El hecho de haber bajado su ingesta de carnes hizo que su rendimiento bajase un poco respecto de lo que su corazón aún puede rendir, pero él sostiene que con su actual dieta se siente cómodo y a gusto.


Actualmente vive en un departamento en los suburbios parisinos. Cuenta con una pensión de 900 euros, la cual le permite vivir tranquilo. ¿Su secreto? Elongar y ejercitarse todos los días, no exigir su cuerpo al máximo y mantener ejercitados sus músculos.


"Él nunca se lleva al límite, se acuesta a las nueve de la noche y se levanta a las seis, no más secretos", describe Gerard Mistler, su entrenador y amigo. "Lee mucho para mantener la concentración y no mira televisión, sólo el Tour de France".


Su físico lo acompaña. Sus ganas lo motivan. No compite por el récord en sí, compite porque ponerse objetivos es parte de su personalidad y lo que lo hace fuerte ante las adversidades. Es un ejemplo de deportista, de hombre. Un personaje que llega al corazón y deja un mensaje, aun sin proponérselo: todo es posible.


"Si el me dice que quiere mejorar su tiempo, le creo y lo ayudaré. Robert es un gran ejemplo para todos nosotros", resume su entrenador.




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