18/01/2017

Deportes

Fútbol de España

Real Madrid cayó ante el Celta por la Copa del Rey

El “Merengue” perdió 2 a 1 de local con el equipo de Vigo. Aspas y Castro marcaron para los de Berizzo, mientras que Marcelo había anotado el empate transitorio.

Luego de la agónica victoria por 2 a 0 del Alavés frente al Alcorcón, el Real Madrid recibió en el Santiago Bernabéu al Celta de Vigo con la misión de sacar una buena ventaja en el primer encuentro de los cuartos de final de la Copa del Rey.
La bandera en apoyo al líder del Merengue fue uno de los llamativos sucesos que ocurrieron en la previa. "Viva la madre que te parió Sergio", fue la frase que eligió la afición para reconocer al defensor sevillano, Ramos.
En los primeros movimientos se notó la intención de Eduardo Berizzo. El Toto salió a la capital española con la idea de faltarle el respeto al gigante de Europa. La presión ejercida sobre Toni Kroos, Luka Modric y Casemiro le permitió al conjunto gallego lastimar al dueño de casa, aunque las proyecciones de Marcelo y la individualidad de Cristiano Ronaldo mantenían en jaque a Sergio Álvarez. El duelo comenzó abierto.
La paridad fue tan intensa que recién en el complemento se movió el marcador. Un desborde de Bongonda, un despeje hacia el centro del área del lateral brasileño y el oportunismo de Iago Aspas concretaron el 1 a 0 para la visita. El golpe recibido cayó como un balde de agua fría en los espectadores, que no podían creer cómo se concretaba la segunda derrota consecutiva, luego de la caída con el Sevilla por la Liga.
Con mucha vergüenza y amor propio Marcelo logró emparejar las acciones con una violenta volea, pero unos instantes después, mientras todavía se saboreaba la conquista del tanto, Jonny Castro capitalizó los descuidos defensivos para volver a poner al Celta en ventaja: 2 a 1 y partidazo.
En el cierre del espectáculo Karim Benzema tuvo el empate en sus pies, en lo que significó una oportunidad inmejorable. Un centro pasado para Álvaro Morata, un manotazo de Álvarez y toda una defensa desacomodada le dieron la chance al francés de gritar el segundo, pero en su afán de inflar la red con toda su potencia, dilapidó la acción por encima del travesaño. La revancha en Balaídos promete ser una batalla. Del Celta depende volver a faltarle el respeto a las figuras madridistas.
Luego de la agónica victoria por 2 a 0 del Alavés frente al Alcorcón, el Real Madrid recibió en el Santiago Bernabéu al Celta de Vigo con la misión de sacar una buena ventaja en el primer encuentro de los cuartos de final de la Copa del Rey.

La bandera en apoyo al líder del Merengue fue uno de los llamativos sucesos que ocurrieron en la previa. "Viva la madre que te parió Sergio", fue la frase que eligió la afición para reconocer al defensor sevillano, Ramos.

En los primeros movimientos se notó la intención de Eduardo Berizzo. El Toto salió a la capital española con la idea de faltarle el respeto al gigante de Europa. La presión ejercida sobre Toni Kroos, Luka Modric y Casemiro le permitió al conjunto gallego lastimar al dueño de casa, aunque las proyecciones de Marcelo y la individualidad de Cristiano Ronaldo mantenían en jaque a Sergio Álvarez. El duelo comenzó abierto.

La paridad fue tan intensa que recién en el complemento se movió el marcador. Un desborde de Bongonda, un despeje hacia el centro del área del lateral brasileño y el oportunismo de Iago Aspas concretaron el 1 a 0 para la visita. El golpe recibido cayó como un balde de agua fría en los espectadores, que no podían creer cómo se concretaba la segunda derrota consecutiva, luego de la caída con el Sevilla por la Liga.

Con mucha vergüenza y amor propio Marcelo logró emparejar las acciones con una violenta volea, pero unos instantes después, mientras todavía se saboreaba la conquista del tanto, Jonny Castro capitalizó los descuidos defensivos para volver a poner al Celta en ventaja: 2 a 1 y partidazo.

En el cierre del espectáculo Karim Benzema tuvo el empate en sus pies, en lo que significó una oportunidad inmejorable. Un centro pasado para Álvaro Morata, un manotazo de Álvarez y toda una defensa desacomodada le dieron la chance al francés de gritar el segundo, pero en su afán de inflar la red con toda su potencia, dilapidó la acción por encima del travesaño. La revancha en Balaídos promete ser una batalla. Del Celta depende volver a faltarle el respeto a las figuras madridistas.


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