12/10/2017

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Mientras todos hablan de Messi y Sampaoli, la Selección Femenina sigue de paro

Las jugadoras del combinado nacional le piden a la AFA mejores viáticos que los 150 pesos que reciben y transporte adecuado para los compromisos. En Noruega futbolistas hombres y mujeres ahora cobrarán igual.
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La Selección femenina de fútbol sigue de paro en reclamo de que la AFA cubra sus gastos.

Mientras Lionel Messi, Jorge Sampaoli y el resto del plantel ocupan las principales portadas de distintos medios alrededor del mundo por la agónica clasificación al Mundial de Rusia, a las sombras el plantel de la Selección de Fútbol femenino mantiene una huelga para exigir el pago de los viáticos para poder entrenar, entre otros requisitos mínimos.

La selección femenina no juega un partido desde 2015, debido a que la AFA centró toda su atención en el combinado masculino, invirtiendo incluso una exorbitante suma de dinero para cubrir las exigencias salariales de sampaoli. Hace unas semanas, las jugadoras decidieron parar de nuevo sus entrenamientos para reivindicar mejoras en sus condiciones laborales, tras haber vuelto al trabajo en agosto.

Ricardo Pinela, presidente de la Comisión de Fútbol Femenino, les prometió entonces un aumento de sueldo, pero la oferta de 150 pesos por entrenamiento es insuficiente. Ante esta situación han decidido volver a dejar de jugar para la selección. La de Argentina no es una situación excepcional entre las futbolistas. Brasil, Estados Unidos e incluso España también se han visto envueltas en polémica.

"Nuestra disciplina arrastra problemas estructurales de larga data: no se puede practicar un deporte cuando no se cuenta con recursos básicos", explica el comunicado de la selección argentina, que estuvo durante dos años sin competir y sin entrenador. El último encuentro que disputaron fue en los Juegos panamericanos de Toronto de 2015, cuando no pudieron pasar de la fase de grupos.

Mientras Messi y su escuadra vuela en las mejores aerolíneas, las mujeres lo hacen en autobús. "Ninguna epopeya deportiva puede llevarse a cabo cuando quienes le prestan el cuerpo deben viajar el mismo día de la competencia entre las 4 y las 9 de la mañana y dormir en un microbús hasta la hora del encuentro, tal como sucedió el 30 de agosto en ocasión del partido amistoso jugado en la ciudad de Montevideo", expresa el comunicado.

Carlos Borrello es el nuevo entrenador de las futbolistas argentinas, que echan de menos a la valencianista Estefanía Banini, a quien no le suelen pagar (ni a ella ni a sus compañeras) los viajes de desplazamiento hasta la concentración. Jugar en la selección argentina es un lujo para estas mujeres, que se desplazan a Ezeiza, ciudad donde se concentra la selección, costeándose el traslado de sus propios bolsillos porque los 150 pesos que cobran en la actualidad no les alcanza. Pero su pasión les hace ausentarse de sus estudios y correspondientes trabajos.

 

Mientras tanto en Noruega, la Federación de ese país hizo oficial que doblará el salario de las jugadoras para equipararlo con el equipo masculino. Los datos oficiales facilitados por la federación noruega, apuntan que las futbolistas pasarán de percibir 330 mil a 640 mil euros, una cifra que incluye 58 mil euros de aportación hecha por la selección masculina del país. "Noruega es un país donde la igualdad es muy importante, así que creo que es beneficioso para el país y para el deporte", declaró Joachim Waltin, jefe del sindicato del fútbol noruego.

 

Este año, la creadora del Congreso Women in Sports y del Proyecto de Gerenciamiento de fútbol femenino en la AFA, Carolina García, había denunciado que las jugadoras “están absolutamente desprotegidas” por el ente que regula al fútbol argentino.

“Las hicieron jugar con alerta roja por el calor y a veces no saben si van a poder entrenar o jugar”, agregó García.

“En la Argentina el fútbol femenino no es negocio porque el retorno no lo van a tener ahora, sino dentro de cinco años. Cuando se den cuenta el dinero que puede generar el fútbol femenino, lo van a querer hacer”.

En ese sentido, Sandra Gómez Mascardi, mánager de jugadoras de fútbol, agregó: “El fútbol femenino nunca se vio como un buen negocio. Por qué no transmitir, aunque sea en diferido los partidos. Por qué no darle lugar a algo que un futuro puede ser un buen futuro para todos. Acá las jugadoras son profesionales para algunas cosas y para otras no. Están totalmente desprotegidas, están en una nebulosa constante y desde allí no se puede organizar”.

Consultadas sobre por qué la disciplina no es negocio en el país de los subcampeones del mundo, ambas coincidieron en que las marcas no se acercan porque los partidos no son transmitidos.

García Mascardi sentenció: “Las marcas no sacan diseños especiales para las mujeres, con lo que eso podría ayudar, las jugadoras de la Selección juegan con la ropa que le sobra a las selecciones juveniles masculinas. Cuando se presentan nuevas camisetas para los hombres, las marcas usan a modelos para presentarlas, ni siquiera a jugadoras”.

“Los medios son responsables de la no difusión, ni siquiera las mujeres que están en los medios y que tienen programas propios. FIFA quiere llegar al 30% de mujeres en las asociaciones, en Argentina no hay nada”, finalizó García.

 


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