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21/10/2019

Deportes

Cómo toma las decisiones trascendentes Marcelo Gallardo cuando prepara a River

El método de trabajo del entrenador despierta elogios a casa paso. Desde junio de 2014, su fórmula le dio al club de Núñez siete títulos internacionales y tres copas nacionales.
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Cómo toma las decisiones trascendentes Marcelo Gallardo cuando prepara a River

Mientras espera que el semáforo le abra paso. Cuando aguarda que el delivery le haga llegar la pizza que pidió. En el breve recorrido que le demanda bajar de su departamento hasta la cochera del edificio donde vive para retirar el auto.

En cualquiera de esos instantes de la vida cotidiana, a Marcelo Gallardo se le puede ocurrir tanto una estrategia brillante para afrontar un partido decisivo como un cambio de nombre capaz de potenciar el andar de su equipo, ese River que aspira a terminar el año con la Copa Libertadores y la Copa Argentina en sus vitrinas, y en los primeros puestos de la Superliga.

En la Libertadores y en la Copa Argentina está en las semifinales, y en ambas parece tener chances concretas de salir campeón: este martes, en la Bombonera, tratará de completar la tarea que comenzó del mejor modo al ganar 2 a 0 el choque de ida en el Monumental, y entre el 14 y el 19 de noviembre buscará ser finalista de la Copa Argentina al enfrentar a Estudiantes de Buenos Aires, uno de los principales animadores de la Primera Nacional.

River ya había ganado la Libertadores 2015, la primera de las dos que consiguió con el “Muñeco” (la otra fue el año pasado frente a Boca, en Madrid), y el técnico le comentó a este cronista una tarde en el Paddock del estadio Monumental: “Se me cruzan imágenes de un partido en cualquier momento del día y en cualquier situación. Me cuesta dejar de pensar en el equipo. Muchas veces le presto atención a mi intuición a la hora de hacer un cambio. Me considero un técnico intuitivo”. Eran tiempos en los que Gallardo pensaba cómo hacer para tratar de ganarle al Barcelona de Messi, Luis Suárez y Neymar en la final del Mundial de Clubes de Japón. Las horas de trabajo y planificación aquella vez no fueron suficientes frente al entonces mejor equipo del mundo, que despachó a River con un 3 a 0 que bien pudo haber sido más amplio en el segundo tiempo.

Gallardo se apoya mucho en el grupo de trabajo que compone junto a Matías Biscay, Hernán Buján (sus ayudantes de campo), Pablo Dolce, Marcelo Tulbovitz, Diego Gamalero (preparadores físicos), Sandra Rossi (especialista en neurociencia), César Zinelli (preparador físico y espía de rivales), Nahuel Hidalgo (videoanalista), Alberto “Tato” Montes (entrenador de arqueros) y los integrantes del cuerpo médico (Jorge Bombicino, Pedro Hansing, Federico Brandt, Enrique Confalonieri, Gastón Pandini y Marcos Loyarte). “Marcelo nos escucha mucho a todos y muchas veces nos pregunta qué opinamos sobre determinados temas. Pero a las decisiones siempre las termina tomando él como cabeza de grupo”, afirma una de las personas de confianza de Gallardo.

Convencido de que cuanta menos información tenga el rival de su equipo, mejor será para River, a Gallardo le gusta mantener bajo siete llaves la formación hasta último momento. Fueron contadas las veces en las que confirmó los once titulares antes de un partido. Lejos de eso, los que salen de entrada se conocen cuando falta una hora o menos para el comienzo de cada partido y son frecuentes las sorpresas en cuanto a los nombres. Hay ocasiones, incluso, en las que el técnico deja con los ojos abiertos incluso a algunos de sus ayudantes.

Pasó, por caso, cuando puso como titular al colombiano Jorge Carrascal en la revancha del choque ante Cruzeiro, en Belo Horizonte, por los octavos de final de la actual Copa Libertadores. El nombre de Carrascal no estaba en el radar de nadie más que del “Muñeco” y –cuentan en la intimidad del plantel- ni siquiera sus ayudantes más cercanos estaban al tanto de que apostaría por Carrascal, un futbolista que parecía relegado en su consideración y que aquella noche jugó su quinto partido con la camiseta de la banda roja. “Tuve la intuición de que lo iba a hacer bien”, dijo Gallardo en la conferencia de prensa posterior al partido que River ganó por penales cuando le preguntaron por la impensada presencia de Carrascal entre los once. Y esbozó una sonrisa leve.

Sus dirigidos suelen valorarle al entrenador dos cuestiones esenciales: la capacidad para planificar los partidos y el modo en que gestiona los egos y los humores del vestuario. Para Javier Pinola, uno de los referentes del plantel, “Gallardo es un adelantado que te anticipa lo que va a pasar en el partido y después pasa eso mismo que te dijo en la previa”. Así como en el Mineirao la apuesta por Carrascal le salió bien porque el colombiano jugó un buen partido en un choque a priori caliente, hubo otros episodios importantes que dejaron bien parado al “Muñeco”.

Dos ejemplos bien puntuales: cuando decidió poner a Rodrigo Mora y a Iván Alonso por Gonzalo Martínez y Andrés D’Alessandro en la final de la Copa Argentna 2016 ante Rosario Central, en Córdoba, y los uruguayos resultaron vitales para dar vuelta el partido y conseguir el 4 a 3 consagratorio. O cuando utilizó una línea con tres marcadores centrales para jugar la final de ida de la Libertadores 2018 ante Boca, con Jonatan Maidana, Lucas Martínez Quarta y Pinola, y el equipo jugó un primer tiempo de muy buen nivel en la Bombonera. “Durante la semana no ensayamos ese sistema”, comentó Pinola tras aquel 2 a 2 y dejó en claro que a Gallardo le gusta sorprender y que River es un equipo muy trabajado: evidentemente, lo habían puesto en práctica en otras ocasiones.

Que Gallardo escucha y con atención a sus colaboradores quedó muy en claro en el Superclásico del 5 de octubre de 2014 en el Monumental, el primero desde su llegada a River. Boca ganaba 1 a 0 con un gol de Lisandro Magallán y el partido se consumía bajo la lluvia sin que River encontrara los caminos para llegar al empate pese a contar con un hombre de más por la expulsión de Fernando Gago en el primer tiempo. A Biscay, técnico alterno de Gallardo, se le ocurrió una idea que terminó siendo muy positiva para River: mandar a la cancha a Germán Pezzella, quien estaba entre los suplentes, para que jugara como centrodelantero bajando cabezazos. Se la trasladó al oído y Gallardo le hizo caso: lo puso en lugar de Carlos Sánchez y el ahora marcador central de la Fiorentina y de la Selección Argentina marcó el empate con un cabezazo.

Gallardo participa de un grupo de Whatsapp con el plantel y el cuerpo técnico en el que suelen informarse todas las actividades del grupo: hora y lugar de entrenamiento, esquema de trabajo de la semana y listas de concentrados para cada partido, entre otras cuestiones formales. Y el Muñeco también comanda otro grupo en el que están solamente los integrantes del cuerpo técnico para referirse a cuestiones organizativas y del trabajo propiamente dicho. Suele pasar que a Gallardo se le ocurre alguna idea futbolística y llama por teléfono a Biscay o a Buján para compartirla con ellos y a partir de ahí intercambiar conceptos y pareceres.

Dos o tres días antes de cada partido, cada futbolista se lleva a su casa un pendrive preparado por los videoanalistas Hidalgo y Gabriel Gómez Stradi (más cercano a la Reserva) para que puedan ver en sus Ipads o computadoras los movimientos del equipos rival y también de algunos futbolistas en particular. "Marcelo quiere que tengamos toda la información posible, pero no le gusta abrumarnos. Cuando nos muestra videos, suelen ser más bien cortos. No quiere que el jugador se aburra”, remarca uno de los futbolistas del plantel.

Cuando Gallardo se vaya de River (tiene contrato hasta diciembre de 2021 pero a fin de cada año hace un balance para determinar si tiene energías para seguir), al club le quedarán medallas que no están en las vitrinas del Monumental pero que contaron con una gran influencia del “Muñeco”. Fue Gallardo, por caso, quien impulsó la ampliación y modernización del predio de club en Ezeiza y la remodelación de la concentración del Monumental. Ambas obras son de primer nivel, más propias del fútbol europeo que del sudamericano.

A Gallardo, en definitiva, le gusta abarcar muchos aspectos de la vida futbolística de River. Entrenador plenipotenciario, también encabeza el proyecto infanto-juvenil que -afirman en Núñez- en el mediano plazo le dará alegrías deportivas y beneficios económicos al club con la proyección de muchos juveniles que prometen.

Gallardo, el técnico que modificó la historia moderna de River al conseguir siete títulos internacionales y tres copas nacionales, y al ganar las cuatro series mano a mano que jugó ante Boca (Sudamericana 2014, Libertadores 2015, Supercopa Argentina 2018 y Libertadores 2018), va por una nueva final. En caso de pasar de ronda, sería la tercera en cinco participaciones en la Libertadores, esa competencia en la que su River parece sentirse tan seguro de sí mismo.

La sensación, en definitiva, es que el día que decida irse de River, Gallardo dejará un vacío enorme, pero también un legado.


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