15/07/2020

Deportes

EXPECTATIVA

La Liga Tucuamana prepara una Copa especial para volver a la actividad

La Liga depende de lo que resuelva la AFA, pero sus dirigentes pretender ver rodar la pelota en las próximas semanas.

Tres meses. Tal vez un poco menos. Este es el tiempo que tendrán los dirigentes para darle forma a un torneo exprés que evite perder la temporada futbolística en la provincia. La AFA comienza sentir la presión de los clubes que deben jugar la Copa Libertadores para que se autorice el comienzo de los entrenamientos en todo el país. Lo que hasta ahora se venía manejando con mucha cautela, ahora requiere de definiciones rápidas porque los tiempos apremian. Todo indica que después del viernes habrá novedades y en la Liga Tucumana de Fútbol están atentos a las medidas que se tomarán en la sede de calle Viamonte para decidir los pasos a seguir.

 

“La idea es no perder el año. Vamos a organizar algo corto y la participación será optativa. El club que no pueda jugar por cuestiones económicas no será castigado. Todo será optativo. Los descensos serán suspendidos esta temporada. De todos modos nos tenemos que manejar con mucha cautela. Hay que estar tranquilos. No podemos adelantar nada”, le dijo a LG Deportica el presidente liguista, Darío Zamoratte.

 

Paso a paso. Así avanzarán los dirigentes mientras dure la pandemia. Primero se autorizará a los planteles a entrenarse y una vez que las autoridades sanitarias lo aprueben se piensa organizar una competencia oficial para aquellos equipos que “quieran y puedan”, de acuerdo con lo adelantado por las autoridades liguistas.

 

Una vez que se tengan precisiones sobre el tiempo disponible se armará la estructura competitiva. La idea que ronda en la mente de los dirigentes es organizar una especie de Copa Tucumana, con la participación de los equipos de las dos categorías: A y B. Los partidos se jugarán sin público y el costo organizativo es el principal escollo, ya que deben buscar alternativas para conseguir el dinero que permita afrontar los gastos. En la temporada pasada abrir un estadio costaba al menos 10.000 pesos y se estima que esa suma se incrementará. Ese cantidad incluye los honorarios de los árbitros y el operativo de seguridad.

 

“Estamos en una situación complicada pero queremos darles a los clubes la posibilidad de que puedan jugar oficialmente. Otro tema a tener en cuenta es que no se otorgarán plazas a las competencias nacionales porque nadie sabe lo que sucederá con los torneos del próximo año”, explicó Zamoratte. Además, se buscará la forma de reactivar la competencia en las categorías menores (Infantiles e Inferiores) y en el fútbol femenino. Pese a todo, las ganas de jugar nunca se pierden.

 

 

 

 

 

 




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