04/09/2020

Deportes

NUEVA NORMALIDAD

Boca jugará en la Libertadores con "lo que tenga"

Russo sabe que la postergación del partido ante Libertad es casi imposible y que el 17 su equipo deberá salir a la cancha de cualquier manera.

Fue el primero en levantar el teléfono y, previo a que se conociera a través de los medios de la explosión de la burbuja, hacerle saber a la Conmebol que Boca estaba complicado por un brote de coronavirus. Así, por su línea directa con el principal organismo del fútbol sudamericano, Miguel Angel Russo también supo que la postergación del partido del 17 de septiembre frente a Libertad iba a ser una misión imposible, más allá de cualquier trabajo fino que pudiera hacerse para conseguirlo. Y en eso está enfocado desde el confinamiento al que se sometió en su casa de Buenos Aires para cuidarse de la enfermedad: sin lloriqueo, va a salir a jugar con lo que tenga a disposición.

 

Desde el mismo momento en que empezaron a aparecer los síntomas de coronavirus en la concentración y supieron que se trataba de un contagio masivo, en Boca pensaron en la posibilidad de pedir la postergación del reestreno copero, por más que chocaran con la realidad impuesta por los recientes anuncios de la Conmebol.

 

Claro, no hacía un mes que la entidad había ampliado la lista de buena fe de 30 a 40 jugadores para la Libertadores y Sudamericana con argumentos claros. "Considerando que los reglamentos disponen que un equipo puede presentarse a jugar hasta con un mínimo de siete jugadores, el Consejo resolvió esta ampliación de la nómina de atletas para que los equipos mantengan sus niveles de competitividad, ante imprevistos derivados de la pandemia de Covid 19", dijo el comunicado publicado en su sitio web.

 

"En caso de que un club no pueda presentarse a disputar el encuentro por no contar con la cantidad suficiente de atletas en condiciones, perderá los puntos por walkover", agregó la publicación.

 

Eso, está dicho, no impidió que el club hiciera -y está haciendo- un intento por dos razones. La principal, porque el club está obligado a jugar una carta por la fragilidad en la que se encuentra deportivamente hablando de cara al regreso a la Copa ante Libertad, dentro de dos semanas. La otra razón va de la mano: políticamente es lo que tiene que hacer, y además no tiene nada que perder.

 

"Estamos haciendo gestiones a todo nivel para intentar que la Conmebol postergue el partido contra Libertad", le dijo a Olé alguien que tiene mucho taco gastado de tanto patear los pasillos en donde se discute la letra chica del poder, consciente de que Boca tiene muy pocas chances de ganar esta batalla en soledad, sobre todo porque fue la impericia propia la que lo llevó a este callejón sin salida en el que se metió por manejarse mal con el Covid.




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