14/07/2023

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La ONU advierte un incremento de 122 millones en la cifra global de personas desnutridas

Aumenta la escasez global de alimentos en los últimos 4 años debido a la pandemia y la crisis en Ucrania, ofreciendo a Argentina una oportunidad de abastecer la demanda.

Más de 122 millones de personas se han sumado a la población mundial que sufre hambre desde 2019 debido a la pandemia y a varias perturbaciones relacionadas con el clima y los conflictos, incluida la guerra entre Rusia y Ucrania. 

Esta información se desprende del último informe "El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI)", publicado conjuntamente este miércoles por cinco organismos especializados de la ONU. 

Según advierten la FAO, el FIDA, la OMS, el PMA y UNICEF, si las tendencias actuales continúan, no se podrá lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de poner fin al hambre para 2030. Esto plantea una oportunidad para los países productores de materias primas, como Argentina, ya que se requerirá una mayor producción de alimentos.

El informe de 2023 destaca que entre 691 y 783 millones de personas padecieron hambre en 2022, con un promedio de 735 millones. Esto representa un aumento de 122 millones de personas en comparación con 2019, antes de la pandemia de COVID-19.

Aunque las cifras globales del hambre se han mantenido relativamente estables entre 2021 y 2022, muchas partes del mundo están experimentando crisis alimentarias cada vez más graves. En 2022, se observaron avances en la reducción del hambre en Asia y América Latina, pero el hambre continuó aumentando en Asia occidental, el Caribe y todas las subregiones de África. África sigue siendo la región más afectada, con una de cada cinco personas enfrentándose al hambre, más del doble del promedio mundial.

Durante la presentación del informe en la Sede de la ONU en Nueva York, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, enfatizó la necesidad de un esfuerzo mundial inmediato para rescatar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Destacó la importancia de fomentar la resiliencia frente a las crisis y perturbaciones que causan inseguridad alimentaria, desde conflictos hasta el clima.

Al respecto, los líderes de las cinco agencias de las Naciones Unidas, Qu Dongyu de la FAO, Álvaro Lario del FIDA, Tedros Adhanom Ghebreyesus de la OMS, Cindy McCain del PMA y Catherine Russell del UNICEF, expresaron su preocupación en el prólogo del informe. En el informe se destaca que cumplir con el objetivo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de eliminar el hambre para 2030 es un desafío abrumador. 

Se estima que aproximadamente 600 millones de personas seguirán padeciendo hambre en 2030. Los líderes señalan que la "nueva normalidad" es uno de los principales factores de inseguridad alimentaria y malnutrición. 

Ante esta situación, subrayaron la necesidad de intensificar los esfuerzos para transformar los sistemas agroalimentarios y utilizarlos como una herramienta para alcanzar las metas establecidas.

Más allá de la falta de alimentos

La situación de la seguridad alimentaria y la nutrición continuó siendo preocupante en 2022. Según el informe, alrededor del 29,6% de la población mundial, equivalente a 2 400 millones de personas, no tenía un acceso constante a los alimentos, según la prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada o grave. 

De esas personas, aproximadamente 900 millones enfrentaban una situación de "inseguridad alimentaria grave". Además, la capacidad de las personas para acceder a una alimentación saludable empeoró a nivel mundial, afectando a más de 3 100 millones de personas, es decir, el 42% de la población mundial, que no podía permitirse una dieta saludable en 2021. 

Esto representa un aumento global de 134 millones de personas en comparación con 2019. Durante ese año, 148 millones de niños menores de 5 años (22,3 %) sufrían de retraso en el crecimiento, 45 millones (6,8 %) padecían emaciación y 37 millones (5,6 %) tenían sobrepeso.

Nuevos datos: la urbanización está impulsando cambios en los sistemas agroalimentarios

Nuevos datos revelan que la urbanización está generando cambios significativos en los sistemas agroalimentarios. Según el informe, la urbanización se considera una "megatendencia" que tiene un impacto en los alimentos consumidos por las personas y en la forma en que los consumen. 

El informe advierte que, dado que se espera que casi el 70% de la población viva en ciudades para el año 2050, los gobiernos y otros actores que trabajan para combatir el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición deben comprender estas tendencias de urbanización y considerarlas al formular políticas.

El informe señala que el concepto tradicional de división entre lo urbano y lo rural ya no es suficiente para comprender cómo la urbanización está moldeando los sistemas agroalimentarios. Se requiere una perspectiva más compleja que tome en cuenta tanto el nivel de conectividad de las personas como los diferentes tipos de conexiones entre las áreas urbanas y rurales.

A pesar de estos cambios, aún existen desigualdades espaciales. La inseguridad alimentaria afecta más a las personas que viven en zonas rurales, con un 33% de adultos en estas regiones y un 26% en las zonas urbanas experimentando inseguridad alimentaria de moderada a grave.

La malnutrición infantil también presenta diferencias entre áreas urbanas y rurales. El retraso en el crecimiento afecta más a los niños en zonas rurales, con un 35,8% de prevalencia, en comparación con el 22,4% en áreas urbanas. La emaciación también es más común en zonas rurales (10,5%) que en áreas urbanas (7,7%), mientras que el sobrepeso es ligeramente más alto en áreas urbanas (5,4%) que en áreas rurales (3,5%).

El informe recomienda que, para promover de manera efectiva la seguridad alimentaria y la nutrición, las políticas, medidas e inversiones deben basarse en una comprensión más profunda de la compleja y cambiante relación entre las áreas rurales y urbanas y los sistemas agroalimentarios.

Por otro lado, se han logrado avances en la promoción de la lactancia materna exclusiva, ya que el 48% de los lactantes menores de seis meses se beneficiaron de esta práctica, acercándose a la meta establecida para 2025. Sin embargo, se requieren acciones más coordinadas para lograr las metas de malnutrición establecidas para 2030, según señalan desde la ONU.




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