21/06/2020

Opinión

especial

El Día del Padre, desde la experiencia del padre por adopción

Leonel Rodríguez es padre adoptivo y recuerda con emoción cómo fue la experiencia de convertirse en padre de tres niños y anima a otros para que hagan lo mismo.
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El Día del Padre, desde la experiencia del padre por adopción

Leonel Rodríguez este año va a celebrar por segunda vez en su vida el Día del Padre. Desde setiembre del 2018 tiene tres hijos, hermanitos entre ellos, que adoptó junto a su esposa, Cecilia Russo. Viven en Santiago del Estero.

En una extensa entrevista, que se reproduce íntegramente pues podría servir para que otras parejas se animen a agrandar la familia adoptando chicos, contó que lloró de alegría, junto a su esposa, cuando le dijeron que le entregarían tres niños. “Fue maravilloso, porque nos dijeron mamá y papá desde el primer instante” narró, con la emoción asomándole en los ojos. Y recomendó a quienes tienen dudas sobre esta decisión, concurrir al Registro Único de Adoptantes, pues hallarán “profesionales con un amor y una entrega únicas”

Con su señora se conocieron entre la Navidad y el Año Nuevo del 2013 y a mediados de enero de 2014 se pusieron de novios. Se casaron el 23 de enero del 2015. “De Ceci lo que más gusto y gusta es su sensibilidad, su inteligencia y su compromiso con lo que cree y ama”, la describió.

— ¿Qué pensaba de la adopción antes de que llegaran sus hijos?, ¿cuándo comenzó a ser una opción que valía la pena analizar?, ¿hubo algún hecho puntual que lo convenció o se fue dando luego de paulatinas conversaciones?

— Reconozco que siempre fue Ceci quien sacaba el tema y yo trataba de evitarlo, mucha ignorancia, prejuicio y desconocimiento de mi parte. La posibilidad puntual de iniciar los trámites empezó a cobrar fuerza cuando pasaba el tiempo y luego de recurrir a especialistas en fertilidad veíamos que las posibilidades eran casi nulas, muy invasivas y la expectativa, porcentualmente hablando, era bajísima. Y cuando digo bajísima hablo de un dígito. Luego de muchas charlas, preguntar e indagar es que decidimos inscribirnos en el Registro Único de Adoptantes.

— Ustedes pedían un niño, de repente llegan tres. ¿Lo pensaron mucho con su señora y qué circunstancias pusieron en la balanza a la hora de decidirse?

— En la carta intención, con la que te presentas ante el Registro Único De Adoptantes, pusimos, de entrada, la disponibilidad de hasta tres hermanos, hasta de 10 años. Podía haber sido uno, dos o tres como terminaron siendo. Digamos que no es que nos tomaron de sorpresa los tres, era algo que lo teníamos contemplado. La verdad que al ser Ceci la mayor de cinco hermanos y yo el mayor de cuatro y de venir de familias numerosas, de muchos sobrinos, primos, de mesas de domingo muy concurridas es que no dudamos en ir por hasta tres hermanos. Nuestras historias de familias numerosas de ambos lados nos terminaron inclinando e influyendo en ese sentido

— Estar casado sin hijos es como andar de novio. De repente, de un día para el otro, tenía tres hijos, hermanos de distintas edades y con historias pesadas. ¿En qué pensó en el momento que le dieron la noticia?

— La noticia nos la dieron en la oficina del Registro Único de Adoptantes en tribunales. Fue un shock, pero de gran alegría. Lo primero que pensamos con Ceci fue en la comodidad de la casa, en las cosas que deberíamos adecuar. Me acuerdo que cuando salimos de tribunales y llegamos al estacionamiento nos cayó la ficha y lloramos de felicidad.

— ¿Quién se asustó más, usted o su mujer?, más allá de la alegría que debieron haber sentido, ¿cuál fue la primera reacción de sus padres y sus suegros?

— No sé si nos asustamos, no sé si esa fue la sensación. Si por ahí te haces preguntas: si estarás a la altura, si podrás hacerlo... pero la alegría era mucha y creo que supera cualquier miedo o duda. A nuestros padres, tanto de Ceci como los míos y a la familia en general les habíamos comentado cuando decidido iniciar los trámites y los talleres, con el compromiso, bajo juramento, de que nunca nos preguntarían cómo van las cosas o si había novedades, pues cuando hubiera algo que decir lo íbamos a comunicar nosotros. En ambos casos fuimos a las casas primero de mis suegros y luego a mis viejos a contarles y …bueno... fue muy emotivo, llantos de alegría, abrazos, fue maravilloso. Nuestros hijos tienen los abuelos que todo niño quisiera tener.

— ¿Qué sintió cuando los vio por primera vez?, ¿hubo un acercamiento instantáneo o los chicos tuvieron algún tipo de recelos?

— La primera vez que los vimos, por disposición del equipo interdisciplinario del Registro Único de Adoptantes fue en un lugar "neutral", en un bar-restaurante del parque que tiene juegos para niños y con el equipo del Registro Único de Adoptantes presente, a un costado, observando todo. El día anterior, en Tribunales, nos habían mostrado fotos de ellos y cuando llegaron fue maravilloso porque nos dijeron mamá y papá desde un primer instante. Fue durísima la despedida, y por más que al otro día ya los buscaríamos del hogar para siempre, fue muy duro separarnos de ellos ese día. Me acuerdo de que una de las nenas le pidió a Ceci un collar que ella tenía puesto. Será un día que no olvidaremos más.

— Cuénteme, por favor, como fue el primer día con los hijos.

— Y... digamos que fueron dos primeros días. El primero que le contaba recién, en ese bar del parque y el segundo al otro día, cuando al mediodía los buscamos del hogar de niños ya para siempre. Los dos fueron muy intensos, pero mucho más cuando los buscamos del hogar, ya que todo arrancó muy temprano haciendo compras con la lista de talles y números de los chicos. Del Hogar te dan los chicos, literalmente, con lo puesto, así que esa mañana, antes de buscarlos, reventamos ahorros y tarjetas comprando ropa, zapatillas. Y luego la emoción enorme del buscarlos, cocinarles, estar con ellos y saber que sería para siempre.

— ¿Cuánto tiempo pasó desde que era un soltero que vivía solo, hasta que pasó a novio, de ahí al casamiento y luego padre de familia numerosa?, ¿lo imaginó alguna vez?

— Y digamos que en cuatro años pase ser soltero, vivir solo ya hace mucho tiempo, en el centro, con mis horarios y tiempos a estar de novio, empezar a convivir, casarme y ser papá de tres.

— ¿Cómo fue encarar por primera vez a Mauricio?, ¿se dio un acercamiento espontáneo o hubo que trabajar la relación?, ¿cómo se llevan ahora? ¿Y con las niñas?

— Mauri al ser el mayor es el que más registro tiene de las cosas, pero fue todo, por suerte, muy espontáneo y desde el primer momento me llamó papá, que son cosas que uno las piensa, se hace la cabeza y se pregunta qué pasará en ese momento, y de hecho en los talleres nos piden paciencia por si eso no se da de entrada. Hoy con Mauri, y desde siempre, somos compinches, lo hice de Sarmiento y de River, como corresponde. Es socio de Sarmiento, va a la cancha con papá, hemos viajado en familia y yo solo con él hice viaje de varones y jugamos mucho juntos. Con las nenas es algo increíble. Uno como varón y futbolero siempre sueña con el varón, pero ahora que tengo dos nenas digo que es hermoso, te dan vuelta, te hacen lo que quieren y hasta a veces me pongo de lado de ellas cuando pelean con Mauricio.

— Descríbame la personalidad y el carácter de sus tres hijos.

— Mauricio es un niño muy cariñoso, muy dulce, te abraza, te besa, incluso más dulce y cariñoso que las hermanas. Tanto Ceci como yo somos los mayores de nuestros hermanos y sabemos la cruz que eso significa. Siempre le digo a Mauri "hijo, sos el mayor, bancatela". Ludmila es la del medio... recuerdo que Carolina Agüero, a cargo del Registro Único de Adoptantes, me dijo "Leo, preparate, yo soy hija del medio, y no servimos"... y tenía razón, es una loca hermosa, con una intensidad tremenda. Y Jorgelina es una ruluda hermosa, te compra con la sonrisa, a mí me puede y reconozco que no soy justo muchas veces, que a ella le permito cosas que a sus hermanos no... Pero me puede...

— ¿La relación con su señora cambió mucho o todo está como era entonces?

— Como pareja es obvio que hay menos tiempo para nosotros. Pero nos afianzamos mucho y el enorme amor que nos teníamos se multiplicó y nos ayudamos mucho. Somos muy felices. Hay días, como en todas las parejas, que terminamos agotados, pero felices.

— ¿Se imagina qué sentirá cuando se reciban de la secundaria, cuando una de las chicas traiga a presentarles el novio o cuando el chango decida mudarse a vivir solo?

— La verdad, sinceramente, es algo que aún no lo pensamos. Tratamos de disfrutarlos en esta etapa. Justo hace unos días le decía a Ceci que quisiera que tengan esta edad para siempre, que el tiempo no pase. Soñamos con que sigan estudiando y con nosotros al lado de ellos apoyándolos en todo.

— Siempre hay alguien esperando adoptar y usted sabe que es una situación repleta de dudas, angustias, muchas preguntas: ¿qué le diría desde su actual experiencia?

— Que los entiendo perfectamente en cuanto a dudas y temores, pero que no duden en ir a la oficina del Registro Único de Adoptantes en Tribunales, en hablar con la gente que trabaja ahí, ya que encontrarán profesionales con un amor y una entrega únicas. En tiempos de descreimiento de la justicia y las instituciones públicas yo quiero decir que el nivel de compromiso profesional, afecto y de profesionalismo de la gente del Registro Único de Adoptantes Santiago es increíble. Y también les diría que vayan por niños de primera y segunda infancia, que sí tienen los recursos y la posibilidad de hacerlo que opten por grupo de hermanos...

— Los chicos traen, necesariamente, una pérdida de intimidad entre los padres. ¿Esta situación afectó de alguna manera la relación con su esposa, la fortaleció o todo sigue igual, respecto al cariño de uno por el otro?

— La verdad que no afectó en el sentido del cariño, del amor, del respeto, porque en mi caso, no sé que dirá Ceci de mí (risas). Decía que en mi caso he descubierto una madre maravillosa y eso hizo que todo lo que sentía por ella se multiplique. En cuanto a la intimidad... sí, claro, cambia, se pierde, pero es también muy lindo buscar los momentos y disfrutarlos cuando los tenemos y hablo de toda la intimidad, hasta de tomar un café y hablar de nuestras cosas.

— ¿Tienen alguien para pedir ayuda si la situación por ahí lo requiere en cuanto a la crianza o se las arreglan bien con su señora?

— Dorita es una mujer que es como otra madre de ellos, es quien trabaja en casa todos los días y es para nosotros muy importante. Son tres, literalmente de un día para el otro y en ese sentido Dorita es clave, más cuando se presentan casos en que los dos debemos trabajar al mismo tiempo.

— ¿Es difícil ser padre adoptivo o todo fluye tranquilo?

— La verdad que al no saber cómo es ser padre biológico no tengo como medir una cosa con la otra, pero entiendo que casi no hay diferencias. Puede que en el caso de los papas adoptivos como yo existan temores que en los biológicos no, pero debo ser que todo fluye normal y soy inmensamente feliz.

— Obviamente uno quiere que los hijos sean felices, que tengan una vida plena, que desarrollen sus capacidades, pero aparte de eso ¿qué otras expectativas tiene con sus hijos?

—Con Ceci queremos, todo eso que usted enunció, que sean buenas personas, queridas, respetadas, que tengan amigos, que puedan cumplir sus sueños y nosotros poder acompañarlos en todo y en todo momento, respetando sus espacios y decisiones.

Juan Manuel Aragón                   

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