26/10/2022

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Jimena Campisi, embarazada de su segundo hijo, no oculta su emoción: “Siempre soñé con tener una familia”

La modelo, que está atravesando su tercer mes de gestación fruto de su relación con el intendente Cristian Cardozo, habló del tema con PRONTO y de cómo lo tomo Milo, su primogénito.

Jimena Campisi atraviesa uno de sus mejores momentos de su vida y no es para menos, ya que está embarazada, en la dulce espera de su segundo hijo. La modelo, que deslumbró en la pantalla chica trabajando en El último pasajero con Guido kaczka y hasta con Gerardo Sofovich, entre otros proyectos, en un momento de su carrera, que iba en pleno ascenso, decidió alejarse de todo para empezar de nuevo.


Esa iniciativa fue tras la conflictiva separación de Tomás Costantini, el padre de su hijo Milo, que, a propósito de esto, vale remarcar que desde hace 9 años no se hace cargo de lo que debería. Más allá de esto, Jime nunca perdió esa sonrisa característica y ese brillo en los ojos. Siempre apostó a eso, a poner la otra mejilla, y la vida se lo retribuyó, ¡y de qué manera!

Este año el destino jugó a su favor. Por un lado, hace varios meses presentó en sociedad a su pareja, Cristian Cardozo. La relación con el intendente del Partido de la Costa marcha viento en popa y esto los llevó a dar un nuevo paso: buscar agrandar la familia. Finalmente, esto se está empezando a construir.


Jimena Campisi con Milo y su pareja, Cristian Cardozo
Cumplió los 3 meses de rigor que recomiendan los médicos y lo gritó a los 4 vientos. Tras la noticia que ella dio en sus redes sociales, PRONTO se comunicó con la modelo para saber más detalles sobre este hermoso momento. “Estoy muy, muy feliz. Fueron muchas cosas en poco tiempo; mudanza, el cambio de colegio de Milo fue lo que más me costó, pero solo a mi me costó, porque para él, al segundo día andaba abrazado con los compañeros invitándolos a jugar en casa. Súper adaptado y feliz”, comenzó.

Sobre su nueva vida en la Costa Atlántica, remarcó: “Milo es otro nene. La felicidad que maneja acá, la libertad, la seguridad que tiene. Ama a Cris, se llevan increíble, comparten muchas cosas. Se van de pesca, se van a jugar al fútbol. No paran. Milo hasta lo acompaña a los centro de jubilados. Ja,ja,ja”.

—¿En algún momento soñaste con esto, con rehacer tu vida, volver a enamorarte y darle un hermanito a Milo?

—Siempre soñé con tener una familia, yo soy muy familiera. Sabía que me iba a llegar un gran amor. Creo que todo llega en el momento justo.

—¿Cómo lo tomó Milo? ¿Con ganas de que llegue el hermanito?

—Milo es muy sentimental, tiene un corazón enorme, siempre quiso un hermanito de parte mía y poder compartir. Ahora abraza la panza, está súper feliz y él también siempre soñó con una familia.

—¿Querés nena o nene? ¿El papá que quiere?

—Lo que te puedo decir es que Cris es lo máximo con Milo y eso me da la pauta de que va a ser el mejor papá. Se llevan increíble y con este embarazo le da lo mismo si es nena o nene. Para mi va a ser una nena, pero también me da igual. Milo fue muy santo y me da que la nena es más difícil. Ja,ja,ja

—¿Hay nombres tentativos?

—Aún no, mi familia me tiran todos los días nombres, pero todavía no elegimos (risas).

—¿Cómo te agarra esta segunda maternidad?

—Creo que va hacer muy distinto todo. Con Milo siempre estuve sola durante mi embarazo, para criarlo, para educarlo. Ahora es al lado de un gran compañero, vamos hacer un gran equipo. Ya somos una familia, la familia que siempre soñé.

—¿Cómo nació tu relación con Cristian?

—Nos conocimos en el momento justo. Yo estaba volviendo de un viaje, re en otra. Y veo que Cris me chusmeaba las historias, nunca nos hablamos, hasta que un día nos cruzamos por un amigo en común. Me morí de la vergüenza, porque siempre quería que me hable y él ni bola. Pero cuando nos cruzamos, él re caballero, miradas van y miradas vienen. Me invitó a una cita donde fue muy él. Cuando me subo al auto me da una tarjeta que decía: “Hola Jime, en el hall de la entrada hay algo para vos”. Cuando entro al hall, había otra y así varias con chocolates y detalles. Algo que me sorprendió es que arriba de la mesa había un Jenga. Que a los días de vernos me contó que estaba ahí porque si no pegamos onda, por lo menos jugamos Jenga. Me conquistó. A partir de ese día, no nos separamos más.

—En lo laboral estás con varios emprendimientos, ¿no?

—Abrí un local en Viedma, Río Negro, que se llama Olim. Donde trabajamos acolchados, sábanas, deco para la habitación. Va muy bien y, además, todo lo que es venta por Internet creció un montón. También estoy con algunas propuestas vinculadas a la comunicación y ya trabajando un proyecto para radio que seguramente muy pronto les contaré. 




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