14/06/2020

Argentina

Eeconomía

La estrategia de los directivos de Vicentín ante la inminente expropiación

Desde el entorno del directorio, aseguran que buscarán todas las alternativas para conseguir las mejores condiciones.

Los directivos de la empresa Vicentín, tuvieron que comenzar a evaluar cuáles serán sus próximos pasos, después de que el Gobierno nacional confirmara su decisión de intervenirla con el propósito de expropiarla, bajo el argumento de garantizar la soberanía alimentria, una vez que el país atraviese la pandemia.


Según un informe del diario Infobae, a partir del anuncio del presidente Alberto Fernández, los rumores no paran de crecer. Juega la política, hubo “pueblada” en Santa Fe y hasta hay encuestas que advierten por los riesgos de una nueva 125, por la resolución que desató el conflicto entre el campo y el gobierno de Cristina Kirchner, en 2008.

Por ahora el Gobierno no parece moverse de su idea expropiadora. “Es el único camino”, repitió ayer el Presidente. La empresa debe USD 1.350 millones y su futuro está rodeado de signos de interrogante.

“Acá hay un cambio de época por el nuevo Gobierno, no hay duda”, dicen en la empresa apuntando a la política, y señalan a otra empresa del sector, Molino Cañuelas, también en crisis y de la que poco se escucha por estos días.

Transformación

Los directivos de la compañía repasan una y otra vez la debacle. Les cuesta hacerse cargo de las responsabilidades propias, pero no dudan de que tienen poca “vida” en la conducción de una empresa que tiene 109 socios y un directorio complejo, en el que sobresale Sergio Nardelli. El “Mono” Nardelli, hijo de una Vicentin, visitó a Fernández el jueves en Olivos y de cara visible y CEO, aunque en los papeles no lo sea.

“La verdad, no vemos a una Vicentin con este management. Quizás haya que buscar uno más confiable para el productor, no estamos defendiendo nuestra permanencia, que nadie se equivoque. Defendemos que los activos son más que suficientes para pagar los pasivos. Nosotros nos vemos afuera y vamos a discutir alternativas: otro management, cesión de acciones y hasta pérdida de la mayoría accionaria… obviamente, no la vamos a regalar”, aseguran muy cerca de Nardelli con bronca. Nadie regala nada, nunca. Y este caso será parte de la estrategia frente a la expropiación.

Los Vicentin –una manera genérica de nombrar a la cabeza operativa de una empresa con cientos de accionistas y muchos apellidos en la conducción, varios de ellos de la familia– juran que no saldrán de la empresa familia con las manos vacías, y mucho menos si son expropiados por el Estado argentino. Después de todo, es lo que suele ocurrir años después con las expropiaciones locales: el perjudicado, más allá de méritos o culpas, cobra. Sus abogados ya están trabajando en ese sentido.

“Este caso le sacó la modorra a un mundo legal casi en pausa con la cuarentena. Todos estamos trabajando poco y desde casa, pero muchos corrieron a preguntar si se puede accionar”, afirma el socio de un muy importante estudio que atendió consultas de proveedores afectados, de socios perjudicados y de terceros que creen que podrían obtener alguna tajada.

La cúpula de Vicentin insiste con las culpas externas y relativizan las propias. Describen una y otra vez el tortuoso contexto para las finanzas de la empresa en los últimos años, con grandes pérdidas y deudas que se incrementan desde 2002 con recuperos cercanos a cero. En ese endeudamiento sin freno reconocen quizás alguna responsabilidad, siempre en pos del crecimiento de la agroexportadora y el país. Como sea, juran que no le van a correr el cuerpo a lo que venga y explican cómo los bancos internacionales le pidieron a la justicia de EEUU que localice cuentas bancarias en el exterior de la firma, sus directores y otros relacionados y nadie se negó, pudiendo hacerlo.

“Lo que pasa con la política no es menor para una empresa que vive del crédito externo. No es una excusa, pero es así. Puede haber habido errores de estimación. Pero la idea siempre fue apostar. Y si hubo errores hay herramientas para subsanarlos… a nosotros nos va a costar la compañía e incluso podría costarnos la libertad, si hubo maniobras fraudulentas o indebidas, como dicen. Para eso está la Justicia. Si nos equivocamos no significa que el gobierno tiene que hacerse cargo, y mucho menos los contribuyentes”, aseguran.

Intervención

En la empresa aseguran que, a pesar de las selfies, de haberlos dejado un día sin ingreso y de un episodio en el que tuvieron que abandonar un hotel de Reconquista por una manifestación muy bulliciosa, accedieron a dejar entrar a los interventores por expreso pedido de Fernández, y por la confirmación de la reunión en Olivos.

Así, el subinterventor Luciano Zarich llegó junto al escribano oficial del Estado, Carlos Gaitán, pero los representantes de la compañía se negaron a firmar con conformidad el acta de intervención. Discutieron tres horas el tema y los smartphones se quedaron sin batería de tantos llamados a Buenos Aires. Finalmente, se firmó sin conformidad y la intervención quedó instaurada. Un día después, en Olivos, los directivos de la agroexportadora se encontraron con un Fernández que repitió una y otra vez que el único camino para “salvar a Vicentin es la expropiación”. Por eso escucharon con beneplácito –y algo de sorpresa– los dichos componedores del gobernador Omar Perotti, quien habló en el portón verde de Olivos de que se “podrían analizar instancias superadoras”. Duró poco: al día siguiente, con el ministro Matías Kulfas y directivos de YPF, volvió la idea del camino único.

Fuente: Infobae



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