19/09/2016

El mundo

Temer llegó a Nueva York en medio de protestas de brasileños

El presidente brasileño buscará reconocimiento internacional el martes al abrir la Asamblea General de la ONU.
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El presidente brasileño buscará reconocimiento internacional el martes al abrir la Asamblea General de la ONU. Foto: Xinhua

En medio de fuertes protestas, el presidente brasileño Michel Temer llegó a Nueva York para participar de la Asamblea de la ONU. En tanto, en Brasil el juez Sergio Moro debe definir si rechaza o acepta la denuncia de los fiscales contra el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.


Temer fue repudiado por un pequeño grupo de manifestantes a su llegada a Nueva York, donde el martes abrirá la Asamblea General de la ONU. El mandatario, que lleva menos de tres semanas en su cargo como presidente -tras la destitución de Dilma Rousseff- estudia no hablar del juicio político contra la mandataria saliente y la crisis política. En cambio, su estrategia será reivindicar reformas económicas, según reveló este lunes la prensa local.


"Fuera Temer" y "Golpe de Estado en Brasil" fueron las pancartas que portaban unos 30 manifestantes que esperaron al gobernante frente al Hotel Plaza Athenee, donde estará hospedado en la visita de tres días a Nueva York.




El de Temer será el primer discurso, ya que tradicionalmente Brasil abre las sesiones de la Asamblea General de la ONU. Será también su segunda exposición internacional como mandatario confirmado tras la caída de Rousseff, luego de su participación en el G-20 de China.


Según el Palacio del Planalto, hasta el momento Temer ha marcado un encuentro con el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, quien criticó y condenó el juicio político que destituyó a Rousseff. Otras reuniones agendadas serán con el presidente de Perú, Paulo Kuczynski, y de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa.


En su primera reunión de este lunes, donde se debatió el tema inmigración, Temer causó polémica al afirmar que Brasil había dado refugio a más de 90.000 inmigrantes, una cifra que según la prensa brasileña y organismos de derechos humanos "está inflada". Es que según el comité de refugiados, vinieron a Brasil 8.800 refugiados de Siria, Angola, Colombia, República Democrática del Congo y Palestina.


Temer contabilizó a 85.000 haitianos que llegaron tras el terremoto en Puerto Príncipe en 2010 pero no son refugiados ya que se trató de un desastre natural y según su ministro de Justicia "incluyó" a los ciudadanos caribeños.


"Incluir a los haitianos en esta historia muestra desconocimiento del tema de las autoridades", dijo Camila Asano, de la entidad de derechos humanos Conectas, en San Pablo.


La agenda de Temer en Nueva York incluye además reunión con 20 CEOs de empresas de gran porte de Estados Unidos y un almuerzo con agentes del mercado financiero, incluidos representantes de las agencias de calificación de riesgo, que en 2015 le rebajaron la nota crediticia a Brasil, que transita por una recesión desde hace más de un año.


Mientras tanto, todas las miradas apuntan hacia la ciudad de Curitiba, capital del estado sureño de Paraná, porque en las próximas horas el juez Moro debe definir la situación del líder del Partido de los Trabajadores (PT), quien lo recusó, sin éxito, por considerar que lleva adelante una persecución política en su contra.


Moro, quien conduce la investigación sobre la red de corrupción en torno a Petrobras, debe decidir sobre la denuncia de la fiscalía por corrupción y lavado de dinero contra el ex presidente, su esposa Marisa Leticia y otras seis personas.


Una fuente del juzgado federal número 13 de Curitiba indicó que el magistrado, de todos modos, no tiene plazos para expedirse sobre el reclamo de los fiscales federales de la Operación Lava Jato.


Moro puede aceptar la denuncia y convertir a Lula en procesado o rechazar la acusación, que fue muy cuestionada en ámbitos jurídicos e incluso entre los ministros del Supremo Tribunal Federal (STF), según reportó este lunes el diario Folha de Sao Paulo.


Por su parte, Lula denunció a Moro por abuso de poder -por haber allanado su casa y llevarlo a declarar por la fuerza, cuando no era ni testigo, el 4 de marzo- ante la comisión de derechos humanos de la ONU.


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