30/05/2011

El mundo

Berlusconi sufre una dura derrota en elecciones municipales

El premier italiano perdió en Milán y Nápoles; para la mayoría de los analistas, esta derrota marca el principio del fin de su carrera.

El premier italiano, Silvio Berlusconi, fue castigado por las urnas: la derecha perdió no sólo en Milán, su bastión, sino también en Nápoles, Trieste, Novara y Cagliari, en la segunda vuelta de las elecciones municipales parciales que se celebraron entre el domingo y el lunes (hasta las 15 locales, las 10 en la Argentina) y que signficaron un terremoto en Italia.

El abogado Giuliano Pisapia, candidato de la centroizquierda, derrotó a la actual alcaldesa de Milán, Letizia Moratti, con el 53,5% de los votos, contra el 46,5%, según datos definitivos. Por otra parte, el ex juez Antonio de Magistris, candidato de Italia de los Valores (el partido del ex juez anticorrupción, Antonio Di Pietro), respaldado por fuerzas de centroizquierda, arrasó en Nápoles: con el 65,34% de los votos, derrotó el empresario Gianni Lettieri, del Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), que le había ganado en primera vuelta, pero que esta vez sólo obtuvo el 34,65% de los votos.

Para Berlusconi, que se encuentra de visita en Rumania y cuya popularidad ha ido cayendo en picada durante los últimos meses debido a sus escándalos judiciales y sexuales, se trata de un golpe mortal. El premier, de 74 años, personalizó como nunca estos comicios, convirtiéndolos en un referéndum sobre su gobierno y haciendo una campaña de lo más agresiva para apoyar tanto a Moratti, que buscaba un segundo mandato en Milán, la capital financiera de Italia, como a Lettieri que apuntaba a desbancar a la centroizquierda a Nápoles, ciudad azotada por el escándalo de la basura.

La derrota del Cavaliere -especialmente en Milán, donde nació-, pero también en Nápoles, significa un tsunami para su partido, el PDL y serios problemas con la xenófoba Liga Norte, socia en el gobierno, que pasará factura. Además, abre escenarios de lo más turbulentos, en los que no se pueden descartar ni futuras crisis de gobierno, ni elecciones anticipadas, como pasó a reclamar la oposición.
 
Si bien Berlusconi ya abrió el paraguas hace unos días, al advertir que en caso de derrota en Milán y Nápoles no iba a haber crisis de gobierno, para la mayoría de los analistas esta debacle del Cavaliere marca un punto de inflexión importante, o el principio del fin de su larga y controvertida carrera política.
 
 
 
 



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