El gigantesco negocio de las AFJP hunde a los jubilados de Chile

Por El Diario 24 — 26 de diciembre de 2014 en Mundo
El gigantesco negocio de las AFJP hunde a los jubilados de Chile

La gran estafa montada por el régimen privado de jubilaciones está comenzando a hacerse notable en Chile cuando los aportantes están llegando a la edad jubilatoria y los resultados están muy alejados de las promesas de los inicios.   El régimen fue impuesto en la Argentina por el gobierno de Carlos Menem y muchos años después fue desbaratado por la administración de Néstor Kirchner quien devolvió el sistema de jubilación estatal.   Las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) se habían convertido en un monumental negocio en detrimento de los trabajadores y sus fondos fueron recuperados por el gobierno nacional en un plan que se atribuye al actual vicepresidente Amado Boudou.   El grupo Clarín era uno de los principales beneficiarios del negocio de las AFJP y desde que perdió los fondos y los privilegios se ha dedicado sistemáticamente a atacar a Boudou tanto en su rol de funcionario como en su vida privada.   La realidad del negociado ha comenzado a aflorar en Chile, uno de los países que siempre se han mostrado como ejemplo de buena administración y para desprestigiar el sisitema argentino. Un despacho de la Agencia Asociated Pres (AP) da cuenta de ello.   Dice AP que Joaquina Pereda vivió una vida cómoda. Estudió en la Universidad Católica de Chile y con su salario como profesora de matemáticas, hacía sus compras para el mes en supermercados, y verduras y frutas para la semana. Salía frecuentemente con su hijo, le tenía nana cuando trabajaba, vestía bien e iba al cine.   Pero desde que se jubiló no le alcanza para comer. En ocasiones, prepara una tortilla de harina y le pone cebolla picada, le esparce orégano y le dice a su hijo, que sufre de síndrome de Down, que es una "pizza".   "Vivo el día a día, no puedo ir a la feria, no puedo hacer las compras que hacía antes" en el supermercado, dijo Pereda, de 66 años, entre sollozos. "Nunca imaginé, ni siquiera en sueños, que esto me podía pasar".   Tampoco tiene dinero para pagar una niñera y tiene que llevarse a su niño para todos lados. Aunque anda bien presentada, las telas de su vestuario se notan gastadas y han ido perdiendo el color original.   Pereda es una de cientos de miles de chilenos de clase media que hace 33 años, durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, fueron obligados a dejar a un lado el viejo sistema de pensiones del estado y a incorporarse a un sistema privado de jubilación de capitalización individual que los ha sumido en la pobreza, el cual ha sido imitado por una treintena de naciones, incluidas Perú, República Dominicana, Colombia, El Salvador, Costa Rica, Uruguay y México.   El último sueldo de Pereda fue del equivalente a unos 1.000 dólares y aportó al sistema durante 37 años. Pero ahora la familia vive con menos de la mitad, 441 dólares: 200 que recibe como pensión de jubilación; 100 más a título de indemnización por haberse jubilado bajo el modelo que impuso la dictadura y 140 más que el estado da a los discapacitados por la enfermedad de su hijo.   El régimen prometió que las pensiones representarían hasta un 70% del último sueldo. Las cifras actuales, sin embargo, distan mucho de ese objetivo.   Rosa Retamal se pensionó en 2009 como profesora de inglés, cuando ganaba el equivalente a 1.860 dólares, y percibe una pensión de 274 dólares. "Yo realmente con este sueldo no puedo vivir", declaró.   "Para nadie es un secreto que las pensiones no están a la altura de lo que esperarían los trabajadores y trabajadoras", afirmó recientemente la presidenta Michelle Bachelet. "Las administradoras de fondos de pensiones han perdido credibilidad en la ciudadanía".   Bachelet creó una comisión asesora presidencial para el sistema de pensiones, conformada por 25 personas, incluidos nueve expertos extranjeros, que en agosto deberá hacer sugerencias para mejorar el sistema.