18/11/2015

Deportes

ATENTADOS

Antes del partido entre Turquía y Grecia hubo silbidos por los homenajes

En el estadio turco, tierra musulmana, algunos hinchas no respetaron el minuto de silencio y se escucharon gritos de "Alá es grande".

El contraste impacta. En Wembley, el estadio insignia de los inventores del fútbol, hinchas y jugadores se entremezclan. Unas 80 mil personas cantan La Marsellesa, el himno francés, en solidaridad con las víctimas de los atentados terroristas del viernes pasado en París.

A unos 250 kilómetros al oeste de Berlín, en Alemania, no se habla una palabra de fútbol. El HDI Arena, estadio de Hannover, iba a hospedar el partido de la selección alemana frente a Holanda. Un amistoso en el que estaría vivo el recuerdo de las bombas del viernes, cuando los futbolistas alemanes debieron quedarse a dormir en el Stade de France luego de jugar contra la selección gala. París soportaba el peor atentado luego de la segunda guerra mundial.

Sin embargo, dos horas antes del comienzo del amistoso, algunos llamados telefónicos hicieron sonar las alarmas. Agencias de inteligencia internacionales -el Ministerio del Interior alemán rehusó revelar cuáles "por motivos de seguridad"- alertaron sobre la posibilidad de que una célula terrorista planeara un atentado en el interior del estadio.

Apenas una hora y media antes del comienzo del partido, la canciller alemana, Angela Merkel, se entera de la situación. Lo hace en un avión, acompañada por su ministro del Interior, Thomas de Maiziére. La aeronave se desvía y regresa a Berlín, sede del gobierno alemán. Allí, en el aire, se baraja la posibilidad de suspender el partido.

La hipótesis se transforma en decisión minutos después. Los altoparlantes del HDI Arena anuncian que el encuentro entre los campeones del mundo y el seleccionado naranja queda cancelado por motivos de seguridad. Los rumores arrecian. Hay cadenas internacionales que hablan de una ambulancia repleta de explosivos en las afueras del estadio. El dato no se confirma.La desconcentración se hace en forma pacífica. No hay heridos ni fútbol. Hay miedo.


Recomienda esta nota: