29/09/2016

El mundo

Lula da Silva: "No quiero compararme, pero a Jesucristo también lo persiguieron"

El ex presidente brasileño denunció que es víctima de una persecución judicial para evitar su candidatura como presidente en 2018.

El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva participó de una asamblea del Partido de los Trabajadores de Brasil y realizó una analogía entre su situación y la de Jesucristo, para defenderse de las acusaciones de corrupción en su contra. El ex mandatario, ante los aplausos y la algarabía de sus simpatizantes, insinuó que se postulará a la presidencia de su país en el 2018.


"No iba a decir lo que voy a decir, pero necesito decirlo. No puedo ni hablar de Cristo, porque me dicen: '¡Lula quiere compararse con Jesucristo!'. No quiero compararme, pero él también fue perseguido. Herodes mandó matarlo cuando nació. Y él apareció mucho tiempo después, hizo lo que hizo y no se lo perdonaron. Mandaron crucificarlo" dijo Da Silva, ante los aplausos de los simpatizantes del Partido de los Trabajadores.


La reunión del PT fue en Bangu, un humilde barrio de Río de Janeiro. Su objetivo fue promover la campaña de la diputada Jandira Feghali a las elecciones municipales de este domingo, pero el eje principal de fondo fue la aparición de Lula da Silva.


Asimismo, desestimó las acusaciones que pesan en su contra después de que la semana pasada el juez de primera instancia Sergio Moro acogiera una acusación de la Fiscalía para juzgar al exmandatario por corrupción y lavado de dinero.


"Soy un ciudadano indignado porque no puedo aceptar las ofensas de un niño fiscal que dice que yo monté una cuadrilla para gobernar el país", advirtió Lula, quien alegó que las acusaciones del fiscal Deltan Dallagnol, que llegó a señalarlo como el "comandante máximo" de la red de corrupción en Petrobras, responden a intereses políticos.


"Sí, monté una cuadrilla. Una cuadrilla que sacó a 36 millones de personas de la miseria, elevó a 40 millones a la clase media e hizo que el hijo de una asistenta llegara a médico o ingeniero", se defiendió Da Silva.


En cuanto a su posible candidatura a las elecciones presidenciales, expresó: "Si pensaban que por perseguirme o por perseguir al partido evitarían que yo fuera candidato en 2018. Yo no era candidato, pero se han convertido en mi principal gancho". Luego se refirió a sus seguidores como su "apoyo electoral en 2018".


La última vez que Da Silva ocupó un cargo público fue en marzo de este año. Dilma Rouseff, hoy destituida, lo nombró Ministro de la Casa Civil poco después de la filtración de un audio en el que esta le prometía un puesto en el gobierno presuntamente para que no vaya la cárcel. Horas después, un juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil anuló la decisión de la entonces presidenta.



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