22/11/2016

El mundo

Río de Janeiro en quiebra: vecinos hacen colectas para abastecer a la comisaría

La violencia y los tiroteos repuntaron cuando terminaron los Juegos Olímpicos. La policía, desesperada, pide ayuda para afrontar la crisis.
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Protestas por los recortes en sanidad en Río de Janeiro el pasado mes de enero. Foto: GTRES.

A sus 82 años, una jubilada no recuerda a Río de Janeiro más arruinado que hoy. Y asustada por las penurias en la comisaría de su barrio, Maria Thereza Sombra convenció a sus vecinos de hacer una colecta con productos de todo tipo: desde cámaras de seguridad hasta papel higiénico.


La grave crisis de Río, el Estado más afectado por la recesión en Brasil, ha tenido efectos especialmente dramáticos en los sectores de salud y seguridad, con hospitales carentes de insumos, funcionarios batallando para recibir su salario y comisarías sin hojas para registrar denuncias o sin gasolina para patrullajes, precisó la agencia AFP.


Los problemas de seguridad y servicios permanecieron en segundo plano durante los Juegos Olímpicos, se reavivan en la "Cidade Maravilhosa", que había sido declarada en estado de "calamidad pública" en junio. La violencia y los tiroteos también repuntaron con la partida de los atletas internacionales, y la policía, desesperada, lanzó recientemente un SOS.


"Si en la actual crisis que está pasando Río, la policía queda atada de pies y manos ¿qué va a ser de nosotros? Tenemos que ayudar a los que nos tienen que defender; si no, nadie podrá salir de casa", argumenta Maria Thereza, profesora jubilada y presidenta de una asociación de vecinos del acomodado barrio de Flamengo.


Esta anciana es consciente de que la colecta es apenas un parche para una problemática profunda pero, satisfecha, apila en una mesa de la entrada de su edificio los rollos de papel higiénico, los productos de limpieza y los paquetes de hojas de papel que le han traído en los últimos días los vecinos de los 35 condominios que gestiona.


Conforme los recibe, Maria Thereza los tacha de la lista que le pasa periódicamente la jefa de la 9ª comisaría de Rio. Una vez, después de haber sufrido un embarazoso robo en el viejo edificio policial, el listado incluyó 12 cámaras de vigilancia que un vecino -dueño de una empresa de seguridad- acabó regalando. "Para mí, lo más importante de lo que estamos haciendo es algo que aprendí de pequeña: amar, respetar y ser solidario con el prójimo", asegura la mujer.


No obstante, la ayuda espontánea que estos vecinos de Flamengo empezaron a ofrecer en abril ya no era suficiente. La bancarrota del segundo estado más rico y poblado de Brasil es tan grave que, a inicios de noviembre, la policía oficializó ese tipo de donaciones en un programa que bautizó "Juntos con la Policía".


La dependencia hizo un llamado público a ciudadanos y empresas para recibir donaciones de material de oficina, de limpieza e incluso pidió ayuda para "pequeñas reparaciones" en las instalaciones policiales o para la recolecta de basura. Este plan de auxilio "busca garantizar la prestación de un servicio público esencial para la sociedad y con la calidad que el ciudadano se merece", se limitó a comentar la Policía de Río a la AFP.


El estado, que vive principalmente de los ingresos petroleros, tiene un agujero previsto de 17.500 millones de reales (más de 5.000 millones de dólares) para este 2016. "La Olimpíadas tuvieron su efecto, pero no tanto. La crisis llegó antes en Rio por una quiebra en la recaudación, por cargas salarios de funcionarios muy elevadas y, sobre todo, por la crisis de precios del petróleo", resume Vilma Pinto, profesora de economía de la Fundación Getúlio Vargas.


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