21/01/2017

El mundo

Ricky Martin celebró la liberación de un líder independentista puertorriqueño

Considerado el preso político más antiguo del mundo, Oscar López Rivera fue detenido por el FBI acusado de conspiración y condenado a 70 años de prisión. El pasado martes Barack Obama anunció la conmutación de su pena.
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El músico consideró el regreso de Rivera a su país como un acto de liberación.

El cantante puertorriqueño Ricky Martin celebró a través de un texto la conmutación de la condena a su compatriota Oscar López Rivera, un líder independentista considerado el preso político más antiguo del mundo, quien se encuentra encarcelado en los Estados Unidos desde 1981.


López Rivera nació en 1943 en Puerto Rico. Fue veterano en la Guerra de Vietnam defendiendo la bandera de EE.UU., donde fue condecorado por su valor en combate. Tras su retorno a Chicago, lugar de residencia de su familia, se integró a la lucha y defensa de los derechos de los puertorriqueños. Fue un organizador comunal destacado y como parte de sus intentos para mejorar las condiciones de vida de su comunidad participó en actos de desobediencia civil y de militancia pacífica, al punto de ser considerado el Nelson Mandela de su país.


En 1976 se integró a la lucha clandestina en favor de la independencia de Puerto Rico como miembro de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN).


En 1981 fue capturado por el Oficina Federal de Investigación (FBI, por su sigla en inglés) acusado de "conspiración" y por pertenecer a las FALN. Al momento de su captura reclamó para sí la condición de "prisionero de guerra", amparado en el Protocolo I de la Convención de Ginebra de 1949, que reconoce tal condición en caso de personas detenidas en conflictos y luchas contra la ocupación colonial.


De acuerdo con el protocolo, un prisionero de guerra no puede ser juzgado como un criminal común, mucho menos si la causa de tal procedimiento descansa en actos relacionados con su participación en una lucha anticolonial. El reclamo fue ignorado por el Gobierno de EE.UU. que le condenó a 55 años de prisión federal. Luego de fabricarle en prisión un caso de intento de fuga, la pena impuesta se convirtió en una sentencia de 70 años, 12 de los cuales los pasó en aislamiento total.


López cumplió 36 años en la cárcel. Es el único de los 13 militantes del FALN arrestados en aquellos años que permanece tras las rejas.


La causa de la liberación de Oscar López Rivera ha sido apoyada por artistas de la talla de Calle 13, Andy Montañéz, Chucho Avellanet, el cineasta Jacobo Morales, así como intelectuales dirigentes políticos y sociales de Puerto Rico, América Latina y el mundo.


Quienes respaldan a López comparan su caso con el del expresidente sudafricano detenido por un gobierno al que se consideraba ilegítimo.


El martes pasado, en una de sus últimas medidas como presidente de USA, Barack Obama anunció la conmutación de las penas de casi dos centenares de presos por cuestiones políticas, entre los que se encuentran Rivera, quien quedará en libertad el próximo 17 de mayo.


A continuación, la carta de bienvenida al activista escrita por Ricky Martin:


Con Oscar, mi isla respira libertad


La conmutación de sentencia a nuestro compatriota Oscar López Rivera por parte del saliente presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, es motivo de felicidad para quienes creemos en los derechos humanos.

 

Mi primer contacto con la historia de Oscar fue hace varios años a través del movimiento que se levantó a su favor. Los 35 años de confinamiento, una gran cantidad en solitario, su historia, el drama de su familia, en especial de su hija Clarisa, su nieta Karina, sus hermanos y demás familiares, pero sobre todo, la hermandad que provocó en nuestro pueblo, me inspiraron un profundo compromiso con el objetivo de su excarcelación.

 

Así me uní al llamado por la liberación de Oscar, iniciado desde distintos sectores, ciudadanos, políticos, literarios, artísticos y humanitarios. Todos convencidos de que la liberación de Oscar se trataba de hacer justicia, de atraer la atención del mundo a una historia de interés humano, de derechos, de solidaridad y de esperanza.


El regreso de Oscar a casa es de cierta forma un acto de liberación para cada uno de nosotros y una magnífica historia para contar a las futuras generaciones. Su caso es uno histórico por su carácter político, pero también por su valor humano.

 

Unidos pudimos, unidos el mundo nos escuchó y nos extendió la mano para facilitar lo que de otra forma no hubiera sido posible. Fue un abrazo múltiple a la causa.

 

Oscar, cuyo nombre será recordado como el prisionero político puertorriqueño que más años habrá cumplido en la cárcel, es una leyenda viviente que nos conmovió a todos. Como puertorriqueño, como defensor de los derechos humanos, haber contribuido a su regreso a casa, de la manera que estuvo a mi alcance, hoy me deja una gran satisfacción. Su próxima liberación nos da una sensación de alivio, de paz, de reafirmación de que vale la pena ir tras lo que creemos.


Defender los valores democráticos, enfrentarse a la discriminación, a la intolerancia y luchar por la riqueza del pensamiento libre y de la justicia, como ha sido esta defensa, es ejemplo de lo poderosa que es la verdad y la unión de voluntades.

 

Tener a Oscar de nuevo en su patria nos motiva a seguir soñando por un mundo más justo, más solidario, más inclusivo y también más combativo ante lo que merece ser defendido.

 

Nos invita también a reflexionar sobre los valores que nos mueven como individuos y como país. Puerto Rico, esto es un gran ejemplo de lo que unidos podemos lograr.

 

A ti, Oscar, feliz regreso a casa.



(Telesur, Nodal)



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