04/04/2017

Culturas

Santo remedio

¿Estás deprimido/a?... Comé yogurt

El consumo regular del derivado lácteo es capaz además de reforzar el sistema inmune, mejorar la flora intestinal, evitar diarreas y prevenir distintas enfermedades.
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La razón parece estar en los lactobacilus, las bacterias positivas que se utilizan industrialmente para su producción.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó un comunicado afirmando que la depresión es la principal discapacidad en el mundo. Actualmente, afecta a 322 millones de personas y la incidencia se incrementó en un 18 por ciento entre 2005 y 2015.


A la vez, el organismo sanitario alertó que cada vez más pacientes en el mundo no tienen acceso a los tratamientos y fármacos, o directamente no los reciben. Por ello, la ciencia trabaja en nuevas alternativas para combatir la patología. En este marco, los científicos estadounidenses hallaron en el yogurt una variable potable.


Desde hace décadas y producto de las innumerables investigaciones, el yogurt es caracterizado por los diversos efectos beneficiosos y propiedades que tiene para la salud. El consumo regular del derivado lácteo es capaz de reforzar el sistema inmune, mejorar la flora intestinal, evitar diarreas y prevenir distintas enfermedades.


Ahora, la investigación a cargo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia (EE.UU.) reveló que también podría ayudar a combatir la depresión severa. La razón parece estar en los lactobacilus, las bacterias positivas que se utilizan industrialmente para su producción y otros alimentos fermentados.


El consumo del derivado lácteo podría reducir el riesgo de padecer depresión (iStock)


El estudio se centró en el organismo de un grupo de roedores. Les midieron la alteración de su microbiota intestinal -la población de microorganismos que reside en los intestinos- mientras que fueron expuestos al estrés, lo que aumenta la probabilidad de depresión. Los resultados publicados en demostraron que los lactobacilus fueron capaces de invertir el comportamiento depresivo en los ratones.


El paso siguiente fue modificar la dieta de los animales, agregando una cepa llamada Lactobacillus reuteri durante un lapso de tres semanas. Nuevamente, la prueba dio los réditos esperados. Con la expectativa puesta en que el éxito obtenido en el experimento con los roedores se repita en los seres humanos, comenzará una nueva fase de estudios.


"La gran esperanza para este tipo de investigación es que no tendremos que molestarnos con drogas complejas y efectos secundarios cuando podemos simplemente jugar con el microbioma. Sería mágico cambiar tu dieta, cambiar las bacterias que tomas y arreglar tu salud y tu estado de ánimo", dijo Alban Gaultier, líder del estudio.




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