10/12/2018

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May aplazó la votación del Brexit

La primera ministra británica confirmó ante el Parlamento su intención de viajar esta semana a Bruselas para renegociar el acuerdo, cuyo tratamiento en la Cámara de los Comunes estaba previsto para este martes.
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May podría aplazar el voto hasta enero, a la espera de un acuerdo con Bruselas. Foto tomada de DW.

La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, ha aplazado la votación que iba a celebrarse este martes en la Cámara de los Comunes sobre el Acuerdo de Retirada de la Unión Europea, en la que 'a priori' no contaba con los respaldos suficientes para sacar adelante su plan.

May ha confirmado este lunes ante el Parlamento su intención de viajar esta semana a Bruselas para renegociar el acuerdo del Brexit, y ha reiterado su esperanza de poder modificar el acuerdo sobre la 'salvaguarda' irlandesa para garantizar que no sea indefinida y que pueda lograr el apoyo de la mayoría necesaria en el Parlamento cuando el texto sea finalmente votado en las próximas semanas.

Horas después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE) sentenciase que Reino Unido tiene derecho a parar el Brexit de forma unilateral, sin consenso con los otros 27 Estados miembro del bloque, May ha hablado de urgencia con su gabinete.

Aunque la 'premier' siempre había defendido que seguiría adelante con el actual proceso, según el cual Reino Unido saldrá de la UE el 29 de marzo de 2019, finalmente ha confirmado que no habrá votación parlamentaria el martes sobre el acuerdo pactado con el resto de socios comunitarios, según fuentes consultadas por medios como la BBC, 'The Guardian' o el 'Financial Times'.

El líder del Partido Laborista de Reino Unido, Jeremy Corbyn, ha considerado que "el Gobierno ha decidido que el acuerdo del Brexit de Theresa May es tan desastroso que ha tomado la medida desesperada de retrasar su propia votación en el último momento".

"No tenemos un Gobierno que funcione", ha añadido el principal líder de la oposición, que ha defendido en cambio el "plan alternativo" de los laboristas para negociar un nuevo acuerdo que anteponga el empleo, a pesar de que la Comisión Europea ha dado por cerrado el proceso de diálogo.

Sin embargo, Corbyn ha decidido conceder a May "una última oportunidad" para lograr un acuerdo que pueda ser aceptado por los británicos y por Westminster. Corbyn ha advertido que si la 'premier' fracasa en su nuevo intento deberá "dejar paso a un nuevo Gobierno".

El Partido Unionista Democrático (DUP), aliado de los conservadores en la Cámara de los Comunes, también se ha desmarcado de los últimos movimientos del Gobierno y ha emplazado a May a renegociar el acuerdo o a dejar paso a alguien diferente que "deje claro que (Reino Unido) está preparado para irse", en palabras del 'número dos' de la formación, Nigel Dodds.

May ha asegurado que mantendrá "conversaciones de emergencia" con los máximos responsables de la UE, antes o durante la cumbre del 13 de diciembre en Bruselas, con el objetivo de conseguir "mayores garantías" sobre la cuestión de la 'salvaguarda' (o 'backstop' para evitar la vuelta a un frontera dura en Irlanda. La 'premier' ha confirmado que en sus conversaciones con la UE y con los líderes europeos en las últimas horas ha encontrado "buena disposición" para poderse adaptar a las "garantías" de última hora que reclama Londres.

La primera ministra no ha precisado si piensa reclamar la reapertura de las negociaciones para retocar el acuerdo, o si estima que la cuestión puede resolverse con un texto anexo o con algún tipo de "garantías" como las logradas por el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez en la cuestión de Gibraltar. El objetivo sería lograr que la UE reconociera que el 'backstop' no puede ser "indefinido", para evitar el riesgo de que Reino Unido pudiera quedar atrapado contra su voluntad en la unión aduanera. Durante la recta final de las negociaciones, Bruselas se negó a admitir que Londres pudiera activar unilateralmente una cláusula de salida.

May ha asegurado en cualquier caso que su maniobra obedece a su intención de responder a las preocupaciones expresadas por los diputados durante el debate del Brexit sobe la cuestión de la 'salvaguarda' irlandesa, pensada para evitar una frontera física entre Irlanda e Irlanda del Norte. Esa 'garantía' prevé que el país permanezca en la unión aduanera y que Irlanda del Norte también esté alineada con ciertas normas del mercado único, hasta que se establezca una nueva relación comercial entre Londres y Bruselas, negociada en el periodo de transición -entre el 29 de marzo de 2019 y finales de 2020. (Europa Press; El Mundo)



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