01/10/2019

El mundo

Preguntas y respuestas necesarias para entender la crisis institucional en Perú

El sistema político del país incaico tiene en la inestabilidad a su única política de alcance.
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Perú y su grave crisis institucional.

Perú sigue sin poder resolver esa fragilidad política que junto a tantas otras variables lo presentan como uno de los ejemplos más concretos de la diferencia que existe entre el crecimiento y el desarrollo de un país. Sigue andando, pero siempre de una sola manera.

Crece, tiene baja inflación, hay inversiones, pero presenta uno de los índices de desigualdad más altos de América Latina, en esa misma región que es la que tiene además la distribución del ingreso más desigual en todo el planeta. Los economistas dice que “la macro no gotea, ni menos chorrea, a la micro”.

En la jornada del lunes amanecimos con un Presidente que disolvió el Congreso de la República, a las horas se suspendió a ese mismo mandatario, unos minutos más tarde juró como Jefa de Estado la hasta entonces Vicepresidenta y al final nos fuimos a dormir sin saber quién y cómo va a seguir todo esto.

 

Aquí algunas preguntas y respuestas para entender el conflicto peruano: 

¿Cuál es la versión resumida de lo que está pasando?

Con el Palacio Legislativo como sede de los eventos, en el día de ayer el Presidente peruano Martín Vizcarra anunció la disolución del Congreso de la República y convocó a elecciones anticipadas a realizarse el 26 de enero del 2020 para que la ciudadanía elija nuevos (o no) representantes para el recinto.

En un mensaje transmitido a todo el país, Vizcarra marcó que su gestión había presentado la tercera cuestión de confianza (una figura desde la cual el Ejecutivo solicita al Legislativo apoyo respecto de una política) desde que él es Presidente, que la misma no fue apoyada y haciendo uso del artículo 134 de la Constitución, disolvería el Congreso.

Pero en simultáneo a este discurso, los congresistas opositores iniciaron un procedimiento exprés y poco transparente para renovar a varios magistrados del Tribunal Constitucional y ampliar su cuota de influencia en la Alta Corte.

La cuestión que planteó Vizcarra y que le fue negada por la Cámara era precisamente para evitar esa maniobra. Entonces, primero designaron a 6 nuevos miembros de los 7 integrantes del Tribunal y después, aprobaron la moción de confianza.

A partir de esto es que se presentó, votó y aprobó una moción de suspensión contra Vizcarra por incapacidad temporal por “la ruptura del orden constitucional”. Minutos después esto, es que la siguiente en la cadena de sucesión, la vicepresidente Mercedes Aráoz, juró como Presidenta de la República.

 

Entonces, ¿Mercedes Aráoz es la nueva Presidenta del Perú?

Que no haya una respuesta clara a eso es el síntoma más concreto de que el país está en medio de una grave crisis política.

Por un lado, es evidente que en el cierre de la jornada de ayer el titular del Legislativo, Pedro Olaechea, le tomó juramento a Mercedes Aráoz ante la presencia de los 86 congresistas que apoyaron la iniciativa. Se trataría de una presidencia interina en tanto la situación de Vizcarra termine por resolverse.

Ahora bien, no es un detalle menor que también en el día de ayer los comandantes generales del Ejército, la Marina y las Fuerza Aérea y el director general de la Policía Nacional se presentaron en el Palacio de Gobierno para reunirse con Vizcarra y el nuevo presidente del Consejo de Ministros, Vicente Zeballos.

 

¿Cómo llegamos hasta acá? (Perú, no metafísica)

Después del colapso del sistema de partidos ocurrido a inicios de la década de los años noventa en el Perú de Fujimori, la realidad es que este no logró ser sustituido efectivamente por otro.

El sistema político presenta como diagnóstico un escenario marcado por la inestabilidad, en el que hay un nivel de fragmentación y volatilidad excesivamente alto el cual a su vez permite que los actores políticos desarrollen conductas oportunistas, marcadas por el personalismo excesivo y el cortoplacismo.

En cuanto al Congreso de la República, este poder del Estado refleja la debilidad de los partidos, que carecen de cohesión interna y una agenda parlamentaria, con lo que prolifera la improvisación, así como la volatilidad propia del Congreso, su conformación y sus niveles de aprobación entre la ciudadanía.

La presencia del Congreso, actualmente dominado por la oposición, se inserta como una herramienta de freno para las políticas que buscan ser implementadas desde la presidencia, pero, al mismo tiempo, limitando el desarrollo de acciones efectivas.

Entonces, la coyuntura política peruana se presenta como un inevitable resultado del propio sistema político que la genera. La inestabilidad política, la reciprocidad entre partidos políticos sin una base política sólida y un electorado volátil, la ineficacia estatal, la corrupción y el desencanto ciudadano se presentan como los aspectos que en cualquier período relativamente cercano a la historia describirían al sistema político del país.

 

¿Qué esperar de las próximas horas y cómo sigue el país?

La pregunta más fácil para responder. No sé, pero consejo: desconfiá de quien después de una disolución de Congreso, suspensión de un Presidente y jura de otro, todo en un par de horas, te diga que sabe que va a pasar hoy.

Seguramente las partes (Vizcarra y Aráoz) se pronuncien en el día de hoy. Habrá que seguir de cerca los eventos y ver si tanto el apoyo de la Defensa y el Congreso, respectivamente, permanecen con la misma intensidad, así como las presiones que la gente pueda generar desde las calles.

Ajeno a este hecho puntual, en un país donde la corrupción se presenta como un fenómeno endémico y transversal a la política, el verdadero espacio de interrogante surge a partir de preguntarse cuál será la oportunidad de renovación y transición que se pueda dar cuando la alta dirección del país fomenta de manera constante esta situación. (Filo News)



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