03/10/2019

El mundo

Trump ataca a los demócratas y denuncia un "golpe de estado" en su contra

El presidente de los Estados Unidos difundió un video en el que acusa a la oposición de atacarlo "por todos los medios necesarios" y "fabricar" evidencia en su contra para destituirlo.
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Donald Trump y las denuncias en su contra.

Mucho más combativo de lo habitual, montado en una furiosa ofensiva mediática para apuntalar su respaldo entre los republicanos, Donald Trump denunció un "golpe" en su contra ante la creciente presión de los demócratas en la investigación con la cual buscan decidir si inician un impeachment, en medio de nuevas revelaciones que ampliaron el escándalo por su política exterior.

Trump endureció su discurso contra la oposición y la prensa y difundió en Twitter un video de campaña en el que acusa a los demócratas de querer deshacer la elección presidencial de 2016, atacarlo "por todos los medios necesarios" y "fabricar" evidencia en su contra para destituirlo. "No es nada menos que un golpe de Estado, y debe ser detenido", afirma la publicidad.

El martes, Trump ya había dicho en otro tuit que la rápida ofensiva de la oposición por el Ucraniagate, a la cual llamó una "estafa" y una "farsa", era un "golpe" intencionado para "quitarle el poder a la gente, su voto, sus libertades" y sus "derechos otorgados por Dios" como ciudadanos del país. Visiblemente molesto, Trump también escaló su ofensiva contra el informante en un idea y vuelta con periodistas en el Salón Oval de la Casa Blanca, y en una conferencia de prensa junto al presidente de Finlandia, Sauli Niinistö.

La narrativa de victimización desplegada por el oficialismo desde que los demócratas apuraron el paso hacia un impeachment tuvo como punta de lanza a la vertiginosa ofensiva de Trump en Twitter -ayer en poco más de medio día ya había publicado más de 10 mensajes, incluido uno en el que culpó a la oposición de perder el tiempo en "porquerías"-, respaldado por legisladores republicanos, funcionarios de la Casa Blanca y columnistas televisivos de la cadena Fox afines al mandatario. Trump también renovó sus ataques contra el informante del Ucraniagate. "En mi opinión, es un espía", dijo en el Salón Oval.

La crisis política que envolvió a la Casa Blanca por el pedido de Trump a Ucrania para que investigue a los demócratas y el origen de la pesquisa del Rusiagate adquirió una mayor envergadura. Australia, según la prensa norteamericana, recibió un pedido similar. Y ayer el diario The Times, de Londres, y el Corrierre della Sera, de Milán, afirmaron que la Casa Blanca también buscó la cooperación del Reino Unido e Italia, en lo que se parece cada vez más a una operación global de la política exterior de Estados Unidos en busca de pruebas para desacreditar la investigación de Robert Mueller, que indagó sobre los vínculos de Donald Trump con el Kremlin. Un esfuerzo para "investigar a los investigadores".

Trump llamó personalmente al primer ministro británico, Boris Johnson, para pedirle su ayuda en su ofensiva para intentar desacreditar la investigación sobre la injerencia de Moscú en la elección presidencial de 2016, una de las obsesiones del magnate, acusado por los demócratas de utilizar la política exterior en beneficio propio.

Trump contactó personalmente a Johnson, un líder afín al mandatario, para pedirle que ayudara al fiscal general, William Barr, a reunir pruebas para socavar la investigación sobre los vínculos de su campaña presidencial con Rusia, según el periódico The Times.

A su vez, el primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, autorizó reuniones entre Barr y el jefe de inteligencia italiano, el general Gennaro Vecchione, según indicó el periódico Corriere della Sera.

The New York Times había revelado que Barr se reunió la semana pasada con funcionarios italianos en Italia. El Departamento de Justicia admitió que Trump había contactado "a otros países".

El secretario de Estado, Mike Pompeo, admitió por primera vez en público que participó de la llamada entre Trump y el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, que disparó la peor crisis política que enfrenta Trump desde su llegada a la presidencia.

Los demócratas acusan a Trump de abusar de los poderes de la presidencia y utilizar la política exterior de Estados Unidos para buscar "mugre" sobre sus rivales políticos, en particular, Joe Biden, además de pruebas para desacreditar la investigación de Mueller.

Trump se ha movido siempre con la idea de que la investigación del Rusiagate que Mueller lideró durante dos años en busca de definir los alcances de la injerencia del Kremlin en los comicios de 2016 tuvo un origen político. Para Trump, todo fue una operación orquestada por los demócratas para deslegitimar su victoria. Trump ganó la presidencia, a pesar de que perdió la votación popular por casi tres millones de votos. El mandatario siempre acusó a Mueller y a su equipo de tener un claro sesgo partidista.

La comunidad de inteligencia de Estados Unidos y el Congreso han concluido que Rusia buscó favorecer a Trump con una campaña de desinformación. El Kremlin ha negado cualquier operación para intentar influir en la política estadounidense.

Los últimos sondeos confirmaron que el eventual juicio político contra Trump ahondó un poco más la grieta que divide al país. Aunque una mayor proporción del país respalda la ofensiva de la oposición, el respaldo proviene casi en su totalidad de los demócratas. Una encuesta de Morning Consult reveló que solo el 9% de los republicanos favorecen un impeachment, mientras que un 49% opinó que "casi nada" que pueda hacer el presidente los llevaría a respaldar su destitución. (La Nación)




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