20/10/2020

El mundo

FENÓMENO

Un asteroide podría chocar contra la Tierra en los próximos días

Podría impactar contra la atmósfera del planeta el 2 de noviembre. ¿Causará daño?

 El asteroide tiene el tamaño de una heladera. Según los NASA podría impactar contra la atmósfera terrestre el 2 de noviembre -un día antes de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos-.
El divulgador científico Neil deGrasse Tyson informó que si la roca espacial llegara al planeta, lo más probable es que se desintegre sin llegar a causar daños. “El asteroide no es tan grande como para impactar con éxito en la superficie de la Tierra. A la velocidad que va, a más de 40.555 kilómetros por hora es como impactar de frente contra un muro”, contó el especialista.
La agencia espacial de los Estados Unidos indicó que la probabilidad de que el asteroide 2018VP1, de la clase Apolo, impacte contra el planeta en su aproximación más cercana el 2 de noviembre es del 0,41%.
Si esto ocurriera, el choque sería visible en la atmósfera. Su visibilización sería durante el día pero no interrumpiría a las personas que están en la Tierra. “Si el mundo se termina en 2020, no podrán culpar al universo”, dijo entre risas.
La última vez que se observó un asteroide en el espacio fue en noviembre de 2018. Por eso, existe una gran incertidumbre sobre su trayectoria. Los especialistas calculan que lo más probable es que pase a medio millón de kilómetros de distancia de la Tierra.
En agosto, la NASA había dicho que no existía peligro con la llegada de este asteroide porque “era muy pequeño, aproximadamente 2 metros, y no supone un amenaza para la Tierra”. Aunque advirtió: “Si entrara en la atmósfera se desintegraría en muy pequeñas partes”.
Científicos indicaron que podría haber hasta 100 millones de estos pequeños asteroides dando vueltas por el espacio cercano a la Tierra y no generar ningún problema al planeta. Porque la verdadera amenaza son los que registran tamaños considerablemente más grandes que son difíciles de detectar.
En 2005, la NASA dijo que el Congreso le consignó a la entidad el objetivo de encontrar el 90% de estos cuerpos rocosos cercanos a la Tierra que midan unos 140 metros o más. Representan una amenaza mucho mayor si impactan. Además, pueden ubicarse mucho más lejos del planeta ya que son mucho más brillantes que los que tienen un menor tamaño.

El asteroide tiene el tamaño de una heladera. Según los NASA podría impactar contra la atmósfera terrestre el 2 de noviembre -un día antes de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos-.

El divulgador científico Neil deGrasse Tyson informó que si la roca espacial llegara al planeta, lo más probable es que se desintegre sin llegar a causar daños.

“El asteroide no es tan grande como para impactar con éxito en la superficie de la Tierra. A la velocidad que va, a más de 40.555 kilómetros por hora es como impactar de frente contra un muro”, contó el especialista.

La agencia espacial de los Estados Unidos indicó que la probabilidad de que el asteroide 2018VP1, de la clase Apolo, impacte contra el planeta en su aproximación más cercana el 2 de noviembre es del 0,41%.

Si esto ocurriera, el choque sería visible en la atmósfera. Su visibilización sería durante el día pero no interrumpiría a las personas que están en la Tierra. “Si el mundo se termina en 2020, no podrán culpar al universo”, dijo entre risas.

La última vez que se observó un asteroide en el espacio fue en noviembre de 2018. Por eso, existe una gran incertidumbre sobre su trayectoria. Los especialistas calculan que lo más probable es que pase a medio millón de kilómetros de distancia de la Tierra.

En agosto, la NASA había dicho que no existía peligro con la llegada de este asteroide porque “era muy pequeño, aproximadamente 2 metros, y no supone una amenaza para la Tierra”. Aunque advirtió: “Si entrara en la atmósfera se desintegraría en muy pequeñas partes”.

Científicos indicaron que podría haber hasta 100 millones de estos pequeños asteroides dando vueltas por el espacio cercano a la Tierra y no generar ningún problema al planeta. Porque la verdadera amenaza son los que registran tamaños considerablemente más grandes que son difíciles de detectar.

En 2005, la NASA dijo que el Congreso le consignó a la entidad el objetivo de encontrar el 90% de estos cuerpos rocosos cercanos a la Tierra que midan unos 140 metros o más. Representan una amenaza mucho mayor si impactan. Además, pueden ubicarse mucho más lejos del planeta, ya que son mucho más brillantes que los que tienen un menor tamaño.



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