25/12/2021

Argentina

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

Por: Juan Manuel Aragón

Vamos a desear Feliz Navidad en primer lugar, a quienes creen de verdad que esta fiesta del espíritu no es una celebración más o un recordatorio, pues real y efectivamente se vuelve a repetir el milagro de un Niño naciendo en un humilde portal de Belén. También a los enfermos, a los desesperanzados, porque la salvación viene de Dios, justo hoy, 25 de diciembre del 2020, está llegando.

Y a los presos, por supuesto, más allá de la justicia—o injusticia—de su cárcel, están ciertos, en lo profundo de su corazón, de que la verdadera libertad reside siempre en el corazón de los creyentes. Oramos además por ellos, para que vuelvan a la sociedad, consigan un trabajo digno y continúen protegiendo a sus familias.

Que también los pobres de espíritu se alegren en esta Navidad: creen sin preguntar, tienen fe sin hacer averiguaciones y se entregan a hacer obras de caridad sabiendo que solamente recibirán el ciento por uno, pero en el Cielo, sin esperar retribución ni falsos oropeles aquí en la Tierra.

También será un día feliz para los chicos que el 8 de diciembre armaron el pesebre, acomodaron a Jesús, María y José en sus lugares, con todo amor, sabiendo que se trata de la Sagrada Familia, llamaron a los pastores, ubicaron la estrella en lo alto de la gruta, buscaron burritos, mulas, vacas, ovejas y otros animalitos para acercarse a dar calor a ese chiquito, el más humilde entre los humildes.

Dejamos también un saludo especial para los enfermos, sobre todo los afectados por el coronavirus y para quienes perdieron a su gente querida, a manos de esta enfermedad que no respetó marcas, señales, edades, profesiones, pareceres ni clases sociales y los llevó por sorpresa. También quienes llevan luto por causa de otros males, piensen en la oportunidad ofrecida por el Niño Jesús para reflexionar en la vida eterna.

A quienes no creen y festejan este día como una celebración pagana y casi sin sentido, les deseamos que Dios se muestre en su dimensión eterna y buena, aunque fuera en un rinconcito en su corazón, así finalmente creen y se convierten: sepan que Nuestro Señor los espera hasta el último segundo de su vida. Quienes tenemos fe en la Vida Eterna, los esperamos felices, sabiendo que el milagro finalmente sucederá.

Y para usted, feliz Navidad, cómo no, porque la peleó durante el año, quizás sin clientes, sin ir al trabajo, sin saber si tendría su sueldo a fin de mes, impedido de salir hacer la venta diaria, el laburo de todos los días; también alégrese porque nos ha nacido un Salvador, fue anoche mientras dormíamos tranquilos. Ahora, ¿no los ve?, María y José lucen radiantes, felices, el milagro les sucedió.

Que pasen una Navidad feliz en familia los lectores de este diario también, que sufrieron las noticias de la misma forma que nosotros. Ojalá anoche se hayan reconciliado con quienes debían hacerlo y abrazados a los seres queridos esperen confiados en Nuestro Señor para seguir recibiendo sus bendiciones, extendidas también sobre el esférico mundo.

Al menos por hoy olvidemos el odio, los rencores, echemos afuera el resentimiento, extirpemos de nuestro corazón todo encono. Estamos felices, tenemos un nuevo Niño en la familia.

Lo otro debe esperar.

Empezando por nosotros, obviamente.

Juan Manuel Aragón                   

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