20/07/2021

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HAITÍ

Escalofriantes detalles de la última llamada del presidente Jovenel Moise antes de ser asesinado

El magnicidio ocurrió el pasado 7 de julio, cuando un grupo comando ingresó por asalto a la casa del mandatario.

La última conversación telefónica conocida del presidente de Haití, Jovenel Moise, antes de ser asesinado el pasado 7 de julio, revela que el mandatario pidió ayuda al jefe de la policía haitiana y a otro oficial de las fuerzas, quienes no actuaron a tiempo para evitar el magnicidio.


“¡Necesito tu ayuda ya! Mi vida corre peligro. Ven rápido. Ven y sálvame la vida”, dijo Moise en la llamada con el responsable de la Policía, la cual la realizó a las 1:34 a.m. “Están disparando cerca de la casa (...) ¡Moviliza a la gente!”, ordenó el mandatario en la conversación.

La balacera en la mansión presidencial inició cuatro minutos antes de la primera llamada, a las 1:30 a.m., de acuerdo con vecinos de la zona que escucharon los disparos.

En otra llamada, Moise le preguntó “dónde estás” a un oficial de la fuerzas tácticas de la policía, quien le respondió: “Señor, Presidente".

“¡Necesito tu ayuda, ahora!” dijo el mandatario. “Mi vida está en peligro. Ven rápido; ven a salvarme la vida“, agregó. Las transcripciones de las grabaciones fueron reveladas por el diario Miami Herald.

Antes de que el oficial terminara la conversación con Moise, hubo un silencio. Unos segundos después, se escuchó el potente disparo de un rifle de asalto. El oficial, quien habló bajo condición de anonimato, les pidió a sus hombres que subieran a sus autos para ir lo más pronto posible a la mansión presidencial.

Moise fue tiroteado por un comando de mercenarios colombianos contratados por una empresa de seguridad de Miami. Un total de 18 ex militares colombianos y dos ciudadanos con nacionalidad haitiana y estadounidense fueron detenidos, mientras que se estima que hay otras cinco personas prófugas. Tres colombianos más han muerto.

El cuerpo de Moise fue hallado en su dormitorio con heridas de bala en la frente, el pecho, la cadera y el abdomen y con el ojo izquierdo arrancado, una práctica relacionada con el vudú, para evitar que el asesinado te pueda ver desde el otro mundo.



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