22/01/2010

El mundo

Polémica por pedidos de adopción de chicos de Haití

Unicef advierte que se puede fomentar el tráfico de niños. Las mafias pueden estar en movimiento. Precauciones en Argentina.

"Un hijo es para toda la vida, no es objeto de caridad”. “La realidad de esos chicos es un puñal que te clavan en el pecho. Pero eso no implica asumir la responsabilidad de adoptar un nene como colaboración. Adoptar es darle una familia a un niño, que es mejor que un niño para una familia”, analizó Karina Klink, de la Fundación Adoptar un Ángel, ante la ola de pedidos de adopción de chicos haitianos que se desató en la Argentina.

El brutal terremoto que azotó a Haití hace diez días generó que más de 500 argentinos manifestaran su voluntad de adoptar a los menores que quedaron huérfanos y desamparados entre los escombros del país más pobre de América.

La Asociación de Residentes Haitianos en la Argentina calificó de “positiva” la posibilidad de que comiencen nuevos procesos de adopción de los menores que están indefensos en su país, ya que miles de ellos quedaron sin ningún familiar que los pueda contener. Para ello, la asociación solicitó la colaboración de la Cancillería argentina y sugirió que las gestiones para las adopciones se realicen en ese organismo nacional.

Tras conocerse la cantidad de voluntarios por adoptar, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) difundió una advertencia: fomentar las adopciones en Haití podría ser la peor solución para esos niños. Según el organismo, los llamamientos internacionales para adoptarlos puede causar que algunas familias sin recursos abandonen a sus hijos en los refugios y así se genere un negocio para el crimen organizado. Por eso, Unicef aseguró que la adopción debe ser el último recurso para solucionar la situación de los niños afectados por el terremoto.

Ninguna ley argentina prohíbe la adopción de niños en el extranjero. Los interesados deben asesorarse con organismos que trabajan en adopción internacional y se conectan con los orfanatos de cada lugar, siempre fuera del ámbito de la embajada. Lo que sí se concreta en ese edificio es la legalización de la documentación. El trámite se completa cuando un juez extranjero autoriza la adopción del niño y su viaje hacia la Argentina.

Cuando la Argentina ratificó la Convención de los Derechos del Niño, se abstuvo en el caso del artículo 21 por limitaciones en la seguridad interna del país. Las autoridades argentinas entendieron que, para evitar el tráfico de menores a través de la adopción internacional, era necesario un riguroso régimen de control interno y que la Argentina todavía no estaba preparada para eso.

Quienes en el momento del terremoto estaban a punto de finalizar su trámite de adopción, también están en problemas: en la tragedia del 12 de enero falleció la persona encargada de firmar los permisos para que los menores puedan salir de la isla. Tal es el caso de Mabel García, una cantante lírica radicada en Corea del Sur, que no puede dormir hace una semana a la espera de información sobre su hijo, un niño haitiano de tres años, que sobrevivió al terrible sismo. García está intentando acelerar el trámite de adopción y solicita que el gobierno argentino le asegure que su abogada será escoltada por los Cascos Azules cuando vaya a buscar al niño al orfanato y lo lleve hacia el aeropuerto.

Después del terremoto, países como Francia, Holanda y los Estados Unidos decidieron acelerar las adopciones que ya estaban en curso porque ahí las entidades encargadas de esos trámites trabajan juntamente con sus gobiernos. Por eso, un total de 159 chicos fueron evacuados de Puerto Príncipe y ya viajaron hacia esas zonas para encontrarse con sus nuevas familias.

 



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