21/06/2017

Argentina

Por Julio Gómez

CFK barajó sus cartas y se anima a la nueva política

Cristina presentó Unidad Ciudadana intentando barajar de nuevo, pretendiendo comenzar a jugar con las reglas que impone la política del siglo XXI.
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Cristina se anima a la nueva política.

Escribe Julio Gómez* | Como en cualquier juego de cartas, llega el momento en que alguno de los participantes toma las barajas para repartirlas, iniciando un nuevo esquema. Cristina presentó el martes su espacio Unidad Ciudadana intentando barajar de nuevo, pretendiendo comenzar a jugar con las reglas de la nueva política: aséptica, sin rastros partidarios, con un marcado hiper-personalismo. 

El acto multitudinario en la cancha del club de fútbol Arsenal de Sarandí, la tuvo a CFK en el centro. Sola ante miles de ojos observándola desde las tribunas y el campo de juego, más un montón de cámaras transmitiendo en vivo, habló ante una multitud rodeando el pequeño escenario. No hubo gran puesta en escena ni bullicio, una estética poco acostumbrada para el kirchnerismo

A mitad de su discurso invitó a un grupo de personas a acompañarla: desempleados, los que perdieron subsidios, entre otros, contaron sus testimonios reales. Fue parte de un storytelling bien pensado que funciona mejor que hablar de lo aburrido y difícil de explicar: la economía que no arranca, el modelo económico macrista que excluye. Es mejor mostrar cómo las familias están ahora peor que hasta hace poco. 

Apelar a las historias de gente común genera una inmediata empatía que promueve cercanía y humaniza el discurso del candidato. Los hombres y mujeres que acompañaron a CFK en el escenario ayer, recuerdan a los spots que se utilizaron en las elecciones de 2011 que ilustraban "la fuerza de Cristina". 

 

La CFK que viene

En más de media hora al aire en todos los canales que pareció una cadena nacional, CFK no dijo lo que todos querían escuchar, no dio precisiones sobre su candidatura. Más bien, hubo indefiniciones políticas en un acto apartidario. Eso sí: con una gran carga de emotividad y, curiosamente para ella, con una baja intelectualización. 

El del martes a la tarde fue un acto que no pareció kirchnerista, al menos como habían acostumbrado a mostrarse La Cámpora y otras agrupaciones cercanas. Tuvo poco tinte político, nulas referencias partidarias y en el escenario no estuvo nadie más que CFK. Fue una puesta en escena atípica: no se escucharon bombos ni abundaron las banderas con insignias y se acallaron los cánticos contra Macri. 

Esto nos hace pensar que no es la misma Cristina guerrera de 2011 ni la que se despidió a gran escala en diciembre de 2015. Parece que ahora juntó sus cartas y está dando de nuevo. Aunque sirve para mostrarnos algo de lo que se viene en el universo de CFK: presentaciones muy potentes en lo simbólico y un intento por llegar a un público más extenso, saliéndose de la lógica de la militancia kirchnerista. 

Desde lo comunicacional, esta Cristina usará bastante del mismo condimento que a diario ocupan Macri y otros referentes de Cambiemos. Como un producto del consultor Durán Barba, parece que entendió los pros de la estética de la política de estos tiempos y piensa sacar provecho.


* Julio Gómez es formoseño, Licenciado en Comunicación Social y se desempeña actualmente como consultor político formado en comunicación y marketing.



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