15/07/2017

Opinión

Escribe Julio Gómez

“Americanización” de la política o muerte de las ideologías

Se habla del fin de las ideologías como factor de identificación ante tendecias de mayor pragmatismo.
Ampliar (1 fotos)

Americanización de la política o muerte de las ideologías.

Escribe Julio Gómez | “No importa el color del gato, sino que cace ratones”, es una frase que se atribuye a varios autores. Desde Mao a su opuesto Deng Xiaoping en China, pasando por políticos de muchos países, la tesis que tiene un buen tiempo rondando en diferentes micrófonos y puntos geográficos, remite a una categoría cada vez más presente en el mundo de la política. Se habla del fin de las ideologías como factor de identificación.

Viene sucediendo en todas partes del mundo: en España, en el siempre bien referenciado Estados Unidos, Brasil, la conflictiva Venezuela y hasta en Argentina. Ante cada nuevo proceso electoral, se produce un desplazamiento de los votantes, que viran desde una preferencia basada en criterios ideológicos (izquierda-derecha) a una experiencia más bien pragmática (eficacia-capacidad).

La identificación plena con ideologías o partidos (peronismo, radicalismo, laboristas) era hasta décadas atrás una de las razones más importantes de explicación del voto. Si nos situamos en el panorama actual, ¿sigue ocurriendo así?

Lo cierto es que es una tendencia que se expande a nivel global, aunque en algunos lugares encuentre resistencia. Como en Formosa, en donde este último lunes por la tarde el gobernador Gildo Insfrán hizo un llamado a “tener la discusión que nos debemos”, más ahora “cuando algunos dicen que es el fin de las ideologías”.

 

¿Cómo votan las personas?

Como explica en uno de sus libros el politólogo español Antonio Laguna, parece ser que hoy se ha dejado paso a una orientación en la que prevalece la imagen: características del candidato o su carisma (su aura angelical), y temas que se proponen desde la agenda mediática. La ideología no está en el menú.

Como razones de este comportamiento, los politólogos y comunicólogos suelen citar la transformación política o, quizás con mayor acento, el creciente peso de las clases medias en los países emergentes, que se han habituado a un crecimiento económico constante.

Ante la consulta, los electores dejan entrever que son más los progresistas (clases populares) dispuestos a votar por gobiernos conservadores, que conservadores (clases acomodadas) que se deciden a votar por candidatos progresistas.

En esta situación, la estrategia política no permanece al margen. Los consultores políticos han descubierto que lo mejor es minar la influencia ideológica. Se exacerba una desideologización del voto, cooptando a los ciudadanos más por temas coyunturales y, en su caso, por valores conservadores como el individualismo, la protección de la propiedad privada y la defensa nacional.

 

Política y business

Esta tendencia de los sistemas políticos presente hoy en casi todo el mundo, está siendo denominada “americanización de la política”. Como ejemplo nacional, vimos en 2015 a la Unión Cívica Radical que vendió su capital simbólico al PRO de Macri, que trajo para sí candidatos de diferentes sectores para exhibirlos en coloridos afiches de campaña. Y ahora CFK que lanzó Unidad Ciudadana con una estética que en nada se parece al antiguo kirchnerismo.

La idea es crear partidos personalizados (customized party), que con la modalidad a la carta presentan diferentes propuestas de acuerdo a cada ciudadano. El desafío es elaborar tantas ofertas como segmentos de la población se identifiquen.

Es el predominio del marketing, de las maniobras del businnes puestas a disposición de la estrategia política. Una nueva manera de pensar y gestionar las campañas electorales y la comunicación de gobierno, que tuvo su nacimiento en norteamérica desde principios de los años 50.

Las herramientas del marketing aplicadas a la política se ocupan de identificar, anticipar y satisfacer las necesidades de los electores, sean estas materiales o simbólicas. Y se relega la ideología a un plano meramente administrativo: la presencia de las siglas en los carteles y propagandas. Aunque a veces ni siquiera eso.

En la política de hoy son, entonces, las reglas del mercado las que establecen las necesidades y articulan la legitimidad, existiendo una dependencia del sistema político de los planteamientos que surgen desde los medios de comunicación.

 

Julio Gómez es licenciado y consultor político formado en comunicación social y marketing

 

Contacto: [email protected]



Recomienda esta nota: