02/09/2017

Opinión

No voy en tren, voy en avión

El macrismo a cargo del gobierno nacional pone de manifiesto que ya prepara los últimos detalles para el arribo del negocio de las low cost. Escribe Jesús Salim.
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La nueva pista del aeropuerto tucumano.

Con la inauguración de la nueva pista de 3500 metros de largo del Aeropuerto Benjamín Matienzo el macrismo a cargo del gobierno nacional pone de manifiesto que ya prepara los últimos detalles para el arribo del negocio de las low cost, mientras Macri y Dietrich pueden cerrar ramales ferroviarios por decreto.

Los tucumanos esperan todavía las obras que les permitan vivir mejor, en especial en nuestro interior, donde los pequeños y medianos productores carecen de caminos adecuados para sacar su producción, al tiempo que el minúsculo grupo de productores de arándanos verá beneficiado su negocio.

En marzo pasado, Sideco Americana, el holding de Socma, vendió Macri Airlines (Macair) a la colombiana Avianca, propiedad de un empresario nacido en Bolivia y nacionalizado brasileño, Germán Efromovich. Dos meses después este hombre de negocios visitó en la Quinta de Olivos a Macri, que en la campaña electoral prometió mantener Aerolíneas Argentinas en el Estado pero nunca ocultó su intención de exponerla a nuevos competidores. Efromovich le pidió que convocara a audiencia pública para la concesión de rutas regulares, dado que Macair sólo se dedicaba a vuelos privados y chárters. En octubre se formalizó la transferencia de la aerolínea de los Macri a Avianca y al mes siguiente la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) llamó a la audiencia para el 27 de diciembre.

La ANAC está presidida por Juan Pedro Irigoin, un ingeniero recién llegado a la gestión pública, con experiencia en las industrias de la salud y los alimentos y hermano de Jorge Irigoin, el actual presidente del Correo estatal que antes había dirigido el servicio postal de los Macri entre 1997, año del inicio de la concesión otorgada por el gobierno de Carlos Menem, y 2001. Este 13 de febrero, Juan Pedro Irigoin firmó los dictámenes por los que recomendó al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, que apruebe sin restricciones todas las rutas que pidió Avianca, mientras que rechaza o pone condiciones a las solicitadas por las otras cuatro compañías peticionantes, Andes, Alas del Sur, American Jet y la nueva FlyBondi.

Pero la ANAC difundió este martes un comunicado para negar preferencias: “El dictamen no favorece a ninguna de las cinco empresas. Los criterios utilizados para establecer la conveniencia pública de las rutas fueron iguales para todas. La JATA (Junta Asesora del Transporte Aéreo) dictaminó en forma favorable sobre aquellas rutas donde el potencial de tráfico justifica la incorporación de nuevos operadores, ya que la oferta existente resulta ineficiente. Todo esto orientado a las necesidades de movilidad de las personas y no a las necesidades comerciales de una u otra empresa, para mejorar la conectividad del país. A todas las empresas se les otorgó el 100% de las rutas solicitadas, con excepción del caso de FlyBondi, a la cual se le negaron 11 rutas”. La ANAC también se refirió a la potestad de suprimir escalas que le concedió a Avianca y no a American Jet, Alas del Sur y Andes: “En relación a las escalas, la exigencia de cumplir el 50% de las mismas recayó por igual en todas las líneas. Este criterio, que busca la conectividad de ciudades más chicas, no aplica si las rutas solicitadas tienen una sola escala, como es el caso de Avianca. No tiene nada que ver con la empresa sino con la naturaleza de la conexión que pidieron las distintas operadoras”.

Así, en los próximos meses el país podría ver reconfigurado su sistema aerocomercial, pero lamentablemente nuestra línea de bandera perdería los privilegios y el prestigio que en los últimos años supo ganar.


Escribe Jesús Salim, dirigente político tucumano.



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