22/10/2017

Tucumán

Opinión

Una institución fascista alberga homofobia y mucho más

El caso de la docente que brindó una clase de sexualidad en la que dijo que la homosexualidad es una enfermedad pone al descubierto a una institución que fomenta el odio y la intolerancia.
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Una docente del colegio Pablo Apostol afirmó durante una clase que la homosexualidad es una enfermedad.

Por Octavio Diosque | En los últimos días, salió a la luz un video que denuncia a una docente del Colegio privado Pablo Apostol dictando una clase sobre sexualidad, en la que sostiene que “homosexualidad” es una “enfermedad” y que puede curarse. Esto, por supuesto, en pleno 2017 y habiéndose aprobado ya leyes como Matrimonio igualitario, Identidad de género y la ley de Educación Sexual Integral, captó el repudio generalizado de la sociedad.

En este contexto, como ex estudiante del Colegio Pablo Apostol, me siento con la necesidad y obligación de expresar y aclarar un par de cuestiones:

 

En primer lugar, no me sorprende en lo más mínimo. Fui a ese colegio durante 9 años de mi vida y en él viví suficientes situaciones nefastas, que hablan de una educación conservadora e intolerante. La docente no es nueva, hace más de 10 años que trabaja en la institución y siempre dio y da la misma clase. Cientos de alumnos al año reciben esa formación sobre "Amor y sexualidad". Pero lo peor y más triste es que esa formación académica no queda solo en lo relacionado a identidad y orientación sexual. Bajo el mismo título, se enseña que usar métodos anticonceptivos como preservativos y pastillas es pecado, que se debe llegar virgen al matrimonio y que la sexualidad es solo para la reproducción. Si, tan Siglo XIX que duele.

 

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Hay algo que resulta fundamental aclarar: este tipo de enseñanzas no queda solo en manos de la docente Adriana De Palo. Es un problema de toda la institución. La construcción ideologica de que la “homosexualidad” es una “enfermedad”, trasciende al aula. En el cursado del año lectivo, los estudiantes se encuentran con charlas donde se compara la homosexualidad con el cáncer, folletos y hasta revistas con tips para curar al “conocido, amigo o pariente homosexual”. Se recomienda, en estas, desde un punto de vista cristiano “aceptar al conocido gay” pero ayudarlo a “curarse”, con todo tipo de métodos que van desde la charla hasta alejar de su cercanía objetos de forma fálica.

En este sentido, la responsabilidad sobre este tipo de educación que se encarga de formar nuevas generaciones propensas a la intolerancia y el odio, cae en más de un docente o autoridad. La profesora escrachada es solo un engranaje de la enorme maquinaria de adoctrinamiento que es el Colegio Pablo Apostol.

Titulo este texto referenciando al colegio como institución fascista, lo que en mi parecer, abarca mucho más que una enseñanza homofóbica, heteronormada y patriarcal. El Colegio Pablo Apostol, en representación y palabras de su director Alberto Claps avala la dictadura cívico eclesiástico militar, instala la teoría de los dos demonios y pone en duda la veracidad del numero de desaparecidos. Lo grave, no es que el director de la institución tenga un posicionamiento político de este tipo, sino que lo comparta con alumnos de edades entre 12 a 18 años, desde la autoridad del docente, estableciendo sus palabras como conocimiento indiscutible.

Muchas horas un estudiante de secundario se la pasa en el colegio, pero hay un momento en particular que se destaca entre los otros, y es a primera mañana, cuando se forma filas para escuchar al director, rezar y entrar al aula. Previo a la oración de cada día antes de entrar a clases, era costumbre escuchar al director Alberto Claps pronunciar su discurso que en más de una ocasión se trataba de "como estan las cosas en el país". Hablaba, a modo monologo, a veces más eufórico que otras, del conflicto del campo, de la economía y hasta de los juicios de lesa humanidad y pedía rezar por ello. En mi memoria, intenté suprimirlo muchas veces, pero la memoria siempre es más fuerte. A mas de uno nos resulta imposible olvidar cuando escuchamos al director decir textualmente: "En esta oración pidamos por nuestro país que está al revés: Donde los criminales gobiernan y los heroes están presos". (si, se refería a los militares enjuiciados por crimenes de lesahumanidad).

Me gustaría poder decir que esto es todo. Pero tristemente no es así. Hay bibliografía, de mis épocas como estudiante secundario y más actual del año 2014. En los textos que el colegio elabora para el estudio se habla del período 76’ – 83’ como de una “guerra entre terroristas y militares patriotas que buscaban orden en el pais".

Esto es así, el problema es la docente, pero sobre todo la institución. El Colegio Pablo Apostol forma jóvenes bajo ideas de derecha, conservadoras y hetero-patriarcales. Valga este testimonio para dar cuenta de estos modos de educación doctrinaria vigentes en nuestra sociedad y que muchos de los estudiantes actuales y pasados de este colegio pueden ratificar.

La pregunta ahora es ¿Hasta cuando?

 


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