27/07/2018

El mundo

Por Guillermo Usandivaras

La Alianza del Pacífico y el Mercosur acercan posiciones

Un análisis de lo que dejó la XIII Cumbre presidencial que se desarrolló en Puerto Vallarta.
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XIII Cumbre presidencial de la Alianza del Pacífico.

Escribe Guillermo Usandivaras* | En medio de lo que pareciera ser el inicio de una “guerra comercial” a nivel global por las tensiones entre Estados Unidos, China y por momentos también la Unión Europea, los presidentes de corte neoliberal de América del Sur apuestan al libre comercio y unen fuerzas contra el proteccionismo.

Los países miembros del Mercosur - en su mayoría con flamantes líderes de expresiones que apuestan a la mano invisible del mercado como ordenador de la economía - buscan esquivar las crisis emergentes con una mayor apertura comercial, tomando la decisión de acercar posiciones con la Alianza del Pacífico.

Chile, Colombia, México y Perú conforman la Alianza del Pacífico, un proceso de integración regional creado en 2011 para impulsar el crecimiento y la mayor competitividad de las economías que la integran a través de la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. Estos cuatro países, en conjunto, representan el 38% del PBI de América Latina. En tanto que el bloque de integración representa el 50% del comercio de esta región y es el quinto receptor de inversión extranjera directa global.

El acercamiento entre estos dos bloques de integración se coronó en estos días al firmarse una declaratoria que contiene un plan de acción con miras a la suscripción de un acuerdo comercial.

Esta declaratoria fue firmada en Puerto Vallarta en el marco de la XIII Cumbre de la Alianza del Pacifico, por los mandatarios de Uruguay, Tabaré Vázquez; Brasil, Michel Temer; Perú, Martín Vizcarra; Colombia, Juan Manuel Santos ; México, Enrique Peña y Chile, Sebastián Piñera, así como también Daniel Raimondi, secretario de Relaciones Exteriores de Argentina y Federico González, viceministro de Exteriores de Paraguay.

Entre las particularidades de este acercamiento, resulta interesante remarcar el caso del anfitrión México, que ante la dura relación con Estados Unidos después de las políticas de proteccionismo económico llevadas adelante por Trump, puso especial atención en regiones como la del Pacífico y la Unión Europea. Habrá que ver, en un futuro no muy lejano, cuál es el rol que tomará López Obrador en materia de acuerdos internacionales cuando asuma sus funciones como presidente, teniendo en cuenta que Estados Unidos es su mayor socio comercial y receptor del 80% de sus exportaciones. Por ahora solo anunció la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Otro de los casos para prestar atención es el acompañamiento a esta declaratoria conjunta del primer mandatario uruguayo Tabaré Vázquez, hoy presidente pro tempore del Mercosur y una de las excepciones a estos nuevos líderes de centro-derecha en América Latina. Si bien éste rubricó la iniciativa con la Alianza del Pacífico, intenta llevar al Mercosur a encarar nuevos escenarios de diálogo para futuros acuerdos comerciales con China, su principal socio económico.

Por último, un dato no menor y a tener en cuenta es el de Ecuador, que expresó su particular interés por convertirse en miembro asociado de la Alianza del Pacífico. El ministro de Comercio ecuatoriano, ofició de portavoz del primer mandatario Lenin Moreno y pidió a los Estados miembro que consideren de manera favorable la solicitud de Ecuador para iniciar el proceso de asociación a la Alianza del Pacífico, de la que ahora es observador. En caso de ser aceptada, se iniciará posteriormente un proceso de negociación para completar la adhesión en el futuro. Este pedido, sin dudas, configura otro golpe de timón en materia de integración en la región si se compara con las apuestas de la década pasada por la CELAC y UNASUR.

Este acercamiento entre la Alianza del Pacífico y el MERCOSUR, en el mejor de los escenarios quizás resuelva de manera breve y coyuntural el estancamiento económico producido por el retraimiento de las economías a nivel mundial, pero está muy lejos de generar una arquitectura financiera regional que nos dé autonomía y financiamiento para desarrollarnos a largo plazo.


*Guillermo Usandivaras es abogado, actualmente realiza estudios de doctorado en Ciencias Sociales y es especialista en Administración Pública. Preside la Fundación para el Desarrollo de América Latina y El Caribe.



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