29/01/2020

Opinión

Al final... ¿Quién tiene la culpa de la fila?

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24, de Villa Turucuto)
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Al final... ¿Quién tiene la culpa de la fila?

Oiga, vengo a pagar la boleta vencida. Haga la fila. ¿Todos esos están?Y sí, algunos están desde  anoche, han dormido en la puerta para salir temprano. Es injusto, no voy a hacer semejante cola. Tenga paciencia, sucede, don, que estamos con mucha gente estos días. Sí, pero es un problema de ustedes, no mío. Bueno, haga la fila. No, amigo, no he venido a hacer fila, he venido  a pagar la boleta. Haga la  fila. ¿No  entiende?, si hay mucha  gente, poca gente, el drama es de esta empresa de mierda, no mío. ¿Cómo dice? Lo que ha oído.

Digamé, si esta es una empresa de mierda, ¿entonces por qué sigue pagándole? Porque no hay otra, ustedes  tienen el monopolio, no hay  manera de esquivarlos. En realidad, el drama es que usted no pagó a tiempo, por eso viene a  pagar aquí, entonces haga fila. No es así, papito. ¿Y cómo es, digamé? Ustedes  ya me han castigado haciendo que pague un recargo de usura pura, dura, y puta ya que  estamos, no tienen por qué imponerme un castigo físico de yapa. ¿Qué quiere que haga? Hágame hablar con el gerente para que me cobren ya mismo la boleta sin hacer fila. ¿Y el resto de la gente que espera desde  esta mañana? No sé, el problema es entre ellos y ustedes, no es mi drama. Usted es un insensible. Yo no tengo que saber qué hace esa gente en la fila, solamente quiero pagar mi boleta en los próximos cinco minutos y, si es posible, antes, antes. Eso sería injusto para el resto de la gente. Obviamente, pero sería justo para mí.

¿Cómo dice?  Lo que le dicho, que es justo que yo no haga fila para pagar este servicio. Ahá, pero, ¿por qué ellos sí? Se lo planteo de otra manera, si  un legislador cobra medio millón de pesos, ¿usted diría que es justo o injusto? Injusto, por supuesto. No es  así, señor, porque los legisladores tienen en sus manos las más altas tareas que confiere la sociedad  a sus políticos, merecen cobrar medio millón de pesos o quizás mucho más. Sí, pero mientras ellos cobran eso, mi sueldo no llega ni a una migaja de esa plata. ¿Vé?, ese es el problema, que usted cobra poco no que ellos cobran mucho, ¿me comprende?Sí, pero eso ya lo sabía.

No me está entendiendo, así que se lo digo de otra manera: ¿usted cree que un diputado debe cobrar como un maestro o que un maestro tiene que cobrar lo mismo que un diputado? No entiendo la diferencia. En el primer caso los dos cobrarían 30 mil pesos como mucho, en el segundo les pagarían medio millón. Así planteado, es mejor que los dos ganen como un diputado. ¿Ha visto?, hágame pasar entonces a hablar con el gerente, así no hago la fila. No puedo. Le estoy diciendo que quiero un trato justo y usted se escuda en la injusticia que le hacen a muchos, para que yo también la sufra, el famoso  mal de muchos...

En este tiempo viene mucha gente a pagar. No he venido a que me cuenten sus problemas, demasiado tengo con los míos. ¿Y qué podemos hacer si todos vienen a pagar el último día? No  sé, programen varios últimos días sucesivos, contraten cajeros extra, renuncien a la concesión, dejen de cobrar, cualquier cosa, el drama es  de usted y quiere que lo solucione yo.  No, el drama es que todos ustedes  han  esperado a  última hora para venir.

Se lo planteo de otra forma, ¿quiere? Bueno. Yo arreglo zapatos, mucha gente viene a dejarlos  y  después  no los busca. ¿Y con eso? Dejemé terminar, pues. Bueno, siga.  Si le digo a uno, venga el jueves  que va a estar listo su arreglo de media suela y taco, el jueves está listo. Pero muchos  se olvidan, vienen recién al mes, cuando tienen un casamiento: yo le he dicho que el arreglo salía 100 pesos, pero al retirar el laguro, ya sale 150, igual les cobro 100 pesos, todo un problema para mí, ¿entiende? Entiendo, pero no sé por qué me lo cuenta si no me importa. A eso quería llegar: sus problemas son sus problemas  y a mí no me tienen que importar, y los míos son míos. No  es tan así. ¿Cómo que no?, es exactamente así. No, no, no. Le pongo un  caso: si no pago, me cortan el servicio al acto, ¿es así? Sí. Pero si no lo hice es porque tuve  problemas que ustedes de ninguna manera van a contemplar. Claro, qué nos importa. ¿Y por qué tengo que fijarme en que sus cajeros son insuficientes, que culpa tengo? Ninguna, entonces tengo razón.

¿Usted cree  que justamente yo tengo la culpa de que la gente haga una fila inhumana? Por supuesto que sí. No, si quiere quejarse hable con el gerente. No, porque la culpa es suya. ¿En serio cree eso? Por supuesto y tengo cómo demostrarlo. ¿A ver? Si voy al gerente me va a decir que son disposiciones de la superioridad tener solamente tres cajeros por sucursal, que en todo caso vaya a la casa central. ¿Y?  Espere, voy a  la casa central y el capo dituttigli capi de Tucumán me va  a derivar a  la casa matriz, en Buenos Aires. En caso de que me atiendan, me mandarán al ministerio de Economía, cuando a los meses, logre hablar con el Ministro, me derivará al Presidente, el Presidente lo culpará al Fondo Monetario Internacional para lo cual tendré que sacar un pasaje a  Nueva York y esperar varios años a que me reciba un ñato, que finalmente me dará la razón, pero hubiera sido mejor que haga la fila, me señalará. ¿Y de ahí? El que tiene que empezar el circuito es usted  y, en vez  de hacer su laburo como Dios manda, prefiere trancar a la gente con el cantito: “Higui li fili”.

Bueno, pero ¿va  a  hacer la fila o no? Si insiste, la haré. ¿Este es el Banco Sudamericano? No,  amigo esto es EDET. Entonces tenga usted buenos días, hasta  lueguito.

©Juan Manuel  Aragón

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