06/08/2020

Opinión

El “yoporejemplismo”, molesta costumbre de alguna gente

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
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El “yoporejemplismo”, molesta costumbre de alguna gente

Es harto molesto en la gente, en algunos amigos, en los conocidos, en las conversaciones del café, el “yoporejemplismo”, una costumbre extendida en las relaciones sociales. Usted dice “de puro aburrido en la cuarentena leí de nuevo la colección de Monteiro Lobato” y no faltará el tonto retrucando: “Yo por ejemplo le di duro al morfe”.

Papito, no sé si entiendes: en realidad estaba dando pie al resto de los contertulios para iniciar una conversación sobre algo interesante, así todos participábamos tirando títulos de libros o dábamos ideas de actividades más atractivas, estimulantes. No es una competencia a ver quién hizo esto o lo otro o cuál de los dos es mejor.

Entre las madres, dicen, el “yoporejemplismo” es una moda todavía más cruel. Una dice: “Mi nena no me lo toma la sopa” y otra le salta a la yugular: “El mío no solamente no toma la sopa, no me lo come nada, está un hilo de flaco”. Otra: “El mío se olvidó de comer”. La de más allá: “Mi niño jamás comió nada, no tomó la mamadera ni se prendió al pecho”. Imagínese, la primera se siente entonces una verdadera estúpida, quejándose de pequeñeces. No falla, si usted cuenta algo de sus hijos, siempre habrá alguien dispuesto a narrar algo superior.

No se hablará en esta crónica, por supuesto, de los analfabetos que dicen “yo porjemplo”, sobre todo por pudor ajeno y porque son socialmente inimputables.

En realidad lo malo es el abuso del pronombre “yo” en las conversaciones de todos los días, la constante referencia a las propias acciones, el ponerse siempre de modelo, como si uno fuera la medida de todas las cosas, el centro del mundo, la referencia ineludible, el paradigma a seguir, el arquetipo de la humanidad. Todos conocemos a alguien así, no son mala gente, no tienen malicia ni son perversos. Es más son buenos padres de familia, trabajadores y hasta generosos.

Pero talvez los “yoporejemplistas” no tienen conciencia de su propio ser. Y a veces uno no sabe cómo marcarles este defecto. Están convencido tal vez, de que el mundo espera sus experiencias como un botón de muestra para conjurar sus propios problemas. Algunos toman la sabia decisión de no juntarse con ellos, evitarlos en lo posible o, de última, huirles como si de la peste se tratara.

De todas maneras, se debe señalar la táctica para no frecuentarlos, pero yo, por ejemplo…

Juan Manuel Aragón                   

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