03/09/2020

Opinión

Diatriba contra los defensores de los animales y sus tiquismiquis

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
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Diatriba contra los defensores de los animales y sus tiquismiquis

El sutil mosquito, la cucaracha aleve, el persistente piojo, la horripilante araña, no tienen su día como otras bestias que, el 29 de abril son recordadas, agasajadas, mimadas y hasta festejadas. Quizás las crean especies distintas, no aptas para ser consideradas animales, tal vez las sociedades protectoras los suponen por debajo de sus altruistas fines, sus elevadas y nobles aspiraciones.

Ni los perros ni los gatos son lo que se supone. Parecen tiernos compañeros del hombre: el perro es un amigo interesado y falaz y el gato, un cruel asesino jugando con la desesperación de sus víctimas. Pero guay si alguien osa tocarles un pelo, mirarlos feo o echarlos al diablo con un “¡juira, bicho!”.

Sin embargo perros y gatos figuran arriba en el pedestal de los más queribles animales. Les festejan sus gracias y monerías, los tratan como cristianos, los disputan en los divorcios, obligando a los jueces a fijar un régimen de visitas y cuando son pequeños los presentan cual si fuera un hijo, esperando el cumplido de los amigos alabando el crío o buscando el parecido con sus dueños.

El vecino aplaude mosquitos contra sus brazos intentando matarlos, la madre despioja a sus hijos cuando vuelven de las escuela y chancletea cucarachas y arañas, pero ninguno no merece un reproche. ¿Vé?, sus víctimas son consideradas algo así como sub—animales o especímenes distintos de perros y gatos.

Mire, si todos los hombres del mundo se debilitaran al mismo tiempo, los perros se unirían en jauría para salir a comerlos, empezando por sus dueños. Si los gatos, tuvieran el tamaño de un tigre serían más peligrosos aún. Quién sabe, ¿no?, en una de esos los tigres son gatos que alcanzaron la mayoría de edad evolutiva de su especie. Si la teoría de la evolución se comprobase, tal vez se podría demostrar también que el feroz tigre es el padre de todos los gatos del mundo.

¿Y los ácaros?, ¿no son acaso los más ignorados animales, a pesar de ser trillones de individuos desperdigados solamente en su casa, don? Cuando se sienta a comer o se levanta de la cama a la noche, es posible que esté matando a millones: creparán sin un ¡ay! de protesta. Ignorados por los amantes de los animalitos, más preocupados por la salud de la lejana ballena franca austral, y no por estos bichitos a su lado.

Sirva esta nota de enfática diatriba contra los supuestos amantes de los animales, pues detrás de sus supuestas buenas intenciones, se esconden odiosas discriminaciones. Los verdaderos defensores de la fauna ni siquiera comen una hojita de lechuga, por miedo a tragarse un minúsculo gusano. Si le gustan los animales, no coma nada porque podría almorzar el objeto de su amor. Si se muere de hambre, dejaría de molestar al prójimo con sus tiquismiquis de señora desocupada, ricachona y boba.

Hallaremos un nuevo dueño para su perrito, no se haga problema.

Juan Manuel Aragón                   

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