11/09/2020

Opinión

El argentino exquisito va de ´washanwear´ a ´teiquegüey´, pasando por ´bro´ y ´sale´

Escribe Juan Manuel Aragón - (Especial para El Diario 24)
El argentino exquisito va de ´washanwear´ a ´teiquegüey´, pasando por ´bro´ y ´sale´ | El Diario 24 Ampliar (1 fotos)

El argentino exquisito va de ´washanwear´ a ´teiquegüey´, pasando por ´bro´ y ´sale´

En los últimos tiempos varias palabras inglesas se vienen atorando en la garganta de los argentinos. Entre la década del 50 y 60, empezó a hacerse sentir con fuerza esta moda, las más conocidas eran washanwear, lonplay, blullin, con el impulso de la televisión y la radio se impusieron con fuerza. Pero son parte del pasado remoto de la colonización cultural, hoy muy poca gente (viejos, sobre todo), saben definir.

Otros han escrito mejor sobre este fenómeno, sobre el cual se pretende aquí solamente un agregado para su mejor comprensión. Entre los numerosos y diversos lectores de El Diario 24 habrá, seguramente, uno o dos interesados en analizar los fenómenos del lenguaje. Bueno.

Personal es una palabra con varios significados. La definición más común dice: “Aquello perteneciente a la persona o propio de ella”. Tiene acento prosódico, es decir, no se agrega la tilde, pero sí se lo pronuncia, cómo no.

Pero, hete aquí una empresa proveedora de servicios de telefonía móvil y dizque española, lleva ese nombre. Al parecer hubo muchos en estos pagos incómodos con la marca, por decir lo menos. Entonces le inventaron un acento donde no lo lleva, en la “e”. El argentino exquisito dice “Pérsonal”, convirtiendo al vocablo, de grave en esdrújulo. De un solo golpe, sin explicación y sobre todo, sin agregarle la tilde. Porque, ¿viste?, en inglés no existe.

Pero el caso de personal, transformada con un simple acento en palabra inglesa es asunto del tiempo de las cavernas.

Hay otras. El “bro”, usado como si todos los chabones hubieran nacido en el Bronx, es una cuestión patológica, para el estudio de un psiquiatra de los buenos. La usan los más jóvenes para darse dique de algo, y también los más grandecitos, sólo para parecer niños. Las fuentes jóvenes de esta página —no se revelarán sus nombres— indican: es un apócope de “brother”, hermano en inglés. Y abundan: “Lo sacan de la música, es la única palabra entendible del ´slang´ (lunfardo), de los artistas de moda, además de eso no captan un pomo”.

“Sale” viene abriéndose camino desde la década del 80. Al principio nadie sabía su significado, aunque las buenas amas de casa, con su olfato siempre dispuesto a encontrar gangas, entraron a comprar en las tiendas con ese cartel y se dieron con ofertas.

Como si alguien les pusiera un traductor en los ojos, ven la palabreja pintada en un negocio y le entran como hormiga al dulce de leche. Ven una palabra y entienden otra conocida de toda la vida y por eso los comerciantes le hicieron un agregado para volverla más interesante “hot sale”, literalmente “oferta caliente”. Nadie conoce la temperatura de una oferta, pero si es una muy conveniente, el comercio venderá su mercancía gracias a la sabia ignorancia de sus clientes.

La última para este viernes de septiembre, plena pandemia, es “takeaway”, pronúnciese “teiquegüey”, con la “g” suave, imperceptible, para parecer viajado. En vez de poner un letrero en la puerta del negocio diciendo “para llevar”, el tontaje se enamoró del “teiquegüey” y la palabra llegó para quedarse, hacer historia. Como las otras llegará a zambas y chacareras, la usarán en los barrios los bardos populares, las mujeres contarán a sus vecinas, entre mate y mate: “Mi hijo hace teiquegüey en tienda San Juan”. Quizás reemplace para siempre a “delivery”, cuyo significado es “el muchacho que trae la pizza en moto” y dentro de poco nadie la conocerá, igual que “playboy” o “dragstor”.

Circula en parroquias del norte argentino un villancico, quizás el “hit”, de la próxima Navidad en la Argentina: “En un portal de Belén // hay una mula y un buey, // la Virgen y San José // aguardan su ´teiquegüey´”. Como están las cosas entre los católicos, es muy posible que lo adopten al toque y felices de hacerlo. Pero la situación de la Iglesia es otra historia.

Juan Manuel Aragón                   

Leer más notas de Juan Manuel Aragón

©eldiario24.com



Recomienda esta nota: